domingo, 30 de diciembre de 2018

AQUELLA NOCHE DE PAZ




Corría el año de 1816. Aquel del que dicen  fue anuario sin verano por el impenitente frío que asolaba cosechas y propiciaba hambrunas. El viejo continente intentaba recuperarse de las cruentas guerras napoleónicas. Los disturbios políticos, las guerras y las dificultades económicas también  sangraban  y traumatizaban al pueblo austriaco.   En  la sacristía De la Iglesia de San Nicolás situada en Obendorf, a unos 20 kms al norte de Salzburgo, patria de Mozart y Haydn el joven sacerdote de origen muy humilde Joseph Mohr intentaba con su aliento calentar la tinta semicongelada que daría vida a su pluma. Se había empeñado en componer un poema al que alguien pondría música.  Quería crear  una canción de cuna semejante a la que  sonaría en la cueva de Belén de labios de María. Imaginaba a la íntima pareja Sagrada vigilando el sueño del pequeño príncipe de La Paz. Joseph deseaba  al mismo tiempo que su creación infundiera esperanza a todos los que la escucharan en medio de cualquier sufrimiento ensalzando el poder redentor de un Dios hecho hombre y encarnado en la pequeña humanidad de un niño indefenso. Para hacerlo accesible a un mayor número de personas decidió escribirlo en alemán pese a las rivalidades entre ambas naciones.  
Una vez conseguido su propósito  pidió a su amigo Franz Gruber, el maestro y organista de la parroquia, que arropará musicalmente el poema. Fue en la misa de gallo de 1818 cuando los feligreses se vieron sorprendidos por aquella melodía titulada  stillenagt, noche de paz que parecía celestial. 
Enseguida el villancico comenzó a extenderse sobre todo a través de las  familias tirolesas de vendedores ambulantes que lo incorporaron  a su repertorio sonoro dándolo a conocer en ferias y actuaciones por Europa.
A lo largo de toda su historia el villancico fue promotor de paz como aquella Noche buena de 1914 en que los soldados alemanes y británicos decidieron parar la confrontación en plena I Guerra Mundial colocando al frente de sus trincheras pequeños árboles de Navidad en señal de tregua mientras entonaban la célebre canción. La guerra continuaría pero el episodio pasó a la posteridad como milagro de hermandad.
 Hoy, después de 200 años, se ha convertido en Patrimonio Común de la Humanidad e himno universal de La Paz.  Cientos de millones de personas cantan esta canción en más de 300 idiomas y dialectos en todo el mundo. Austria recuerda este aniversario numerosos eventos. Y nosotros seguimos sintiéndonos transportados cada vez que su melodía perfuma nuestros oídos dejándonos sumidos en una paz celestial.



domingo, 23 de diciembre de 2018

NOCHE DE PAZ



Se veía como la imagen de la derrota.
Había querido tener un hogar perfecto pero pensaba que se había equivocado eligiendo. Un ser lúgubre y malhumorado. Ese era su marido.
Quiso tener hijos ejemplares y habían engendrado una pareja de niños egoístas.
Y ahora era tiempo de Navidad. Todos en casa. No podría soportarlo.

En su baúl  proyectos y planos de viejos sueños sin finalizar.
Ahora tan solo era un cero a la izquierda que había comenzado a beber a escondidas...aquel día se le había ido la mano.

Y allí estaba ante el caudaloso río dispuesta a precipitarse al vacío.
Respiró hondo y extendió los brazos para lanzarse desde aquel puente repleto de candados. Miró al cielo y comenzó una oración...esperaba que supieran perdonarla. 
De pronto los destellos de unas luces la deslumbraron. Entornó la vista. Un coche se acercó lentamente hasta llegar a la altura donde ella había aparcado el suyo. En el interior un hombre y una mujer. La mujer era pura sonrisa de increíble dulzura y su rostro irradiaba una serenidad que parecía no ser de este mundo. El hombre que la acompañaba mostraba una expresión serena. Rezumaba bondad.
Fue el hombre el que le preguntó si conocía algún lugar donde pasar la noche. Su mujer estaba embarazada y no encontraban un sitio donde hospedarse. Las navidades son tiempos complicados para encontrar alojamiento sin reserva previa. 
Ángela recordó su piso vacío. Contiguo al suyo. Llevaban años intentando alquilarlo desde que murió su madre. Algo le movió a ofrecérselo a aquella pareja.
Olvidando su propósito les acompañó a la casa.
Les acomodó sacándoles ropa limpia.
Luego regresó a su domicilio. Aún quedaba tiempo para preparar una cena suculenta acorde con la festividad que celebrarán, además hoy tendrían a dos huéspedes en casa. Bueno, casi tres. 
Al entrar en su casa contempló la foto familiar del aparador. Los cuatro sonrientes durante unas vacaciones veraniegas.
Aquel hogar sencillo, sereno, tranquilo, pausado.
Pensó en la placidez de las horas transcurriendo en silencio entre aquellas paredes.
Los desayunos dominicales.
Y ese olor inconfundible que perfumaba de serenidad las estancias de casa.
Se percató de la hora. Ya eran casi las 8. Faltaban 2 horas para la cena de Nochebuena. Pronto llegarían los suyos. Encendió la radio. La cocina se inundó de los ecos celestiales de un villancico navideño que hablaba de una Noche de Paz.

sábado, 22 de diciembre de 2018

CUENTO DE NAVIDAD

Hace muchos, muchos años o  puede que  no tantos.
 Puede que quizá incluso lo que os voy a contar esté aún por suceder. No lo se.
Lo importante es que se celebraba una fiesta.

Bautizaban al pequeño   Salvador.
Amigos y familia festejaban el evento con un convite abundante.
La habitación era un lleno absoluto: repleta de luz, y plena de gente. La mesa rebosaba de platos colmados de comida. Los comensales reían a mandíbula batiente entre bocado y sorbo.
Y en la esquina más apartada del comedor el pequeño Salvador gemía de frío y abandono.
Entonces el homenajeado bebé comenzó a llorar.
Tenía hambre y sed, pero sobre todo reclamaba el contacto tibio de unos brazos que le recordaran que era querido.
Su llanto crecía y crecía pero en derredor nadie parecía percatarse de su pena.
Estaban demasiado ocupados celebrando una fiesta en su honor.
De pronto la pequeña Esperancita que permanecía callada al fondo de la estancia desvió la mirada hacia el lugar donde estaba la cuna  en la que permanecía el  pequeño olvidado.  Rápidamente la niña  se levantó de la silla  corriendo con ligereza hacia el desconsolado para tomarle en brazos al mismo tiempo que la tía Caridad aguzaba el oído. La abuela Fe se levantó solemne y levantando una copa comenzó a dar toques tintineantes con una pequeña cucharita de café. Buscaba la atención de los invitados que sin embargo eran incapaces de atender. Algunos permanecían completamente ausentes subyugados por las pantallas de sus dispositivos móviles.

El niño seguía llorando pese a los esfuerzos de la pequeña Esperanza por devolverle la calma.
Desesperada por la indiferencia de la familia  y la apatía de los amigos Espe comenzó muy bajito a cantar una canción. Pronto se unieron a ella el resto de los niños que estaban en la habitación. Al oírles la abuela  Fe hizo lo propio  acompañándoles en el canto con su voz solemne aunque un tanto desgarrada. La tía Caridad consiguió arrastrar a una buen número de  los que estaban a su alrededor. Caridad siempre había tenido mucho don de gentes, sobre todo con los que más suelen resistirse. Al final todos terminaron cantando en torno al pequeño aquella canción titulada Noche de Paz.

Y colorín colorado este cuento ha comenzado. 

viernes, 14 de diciembre de 2018

VIDAS ENTREGADAS


Corría el año 1994. Un día 23 de octubre. Desde las 5 de la mañana los imanes llamaban desde las mezquitas a la oración. A las 6 de la mañana las hermanas agustinas misioneras hicieron lo propio uniéndose también en oración de laudes. Orán amanecía aquel domingo en que la Iglesia Católica Universal celebraba la jornada del Domund. Desde la casa madre se oyeron dos disparos. Comenzaron las preguntas. Se escucharon gritos. Reinaba la confusión. Las hermanas Esther Paniagua y Caridad  Álvarez habían sido asesinadas.
Tras la victoria del Frente Islámico de Salvación en el año 1990 la inestabilidad religiosa se había apoderado del país y el goteo de asesinatos de Cristianos era continuo. Esas consultas que los religiosos llaman discernimiento y que suponen abrir una reflexión para decidir fundadamente si debían o no quedarse  les habían corroborado en su decisión.
Nos quedamos.
Caridad tomó como modelo el,pasaje bíblico de Abraham en el que Dios  le pedía salir de su tierra así como el de la Virgen que se puso en camino para atender las necesidades de su prima Isabel. Sus enfermos, aquellos pobres niños musulmanes  discapacitados del hospital en el que ejercían su misión las necesitaban. La leonesa Esther tomó como modelo a Jesús. El buen pastor que da la vida por sus ovejas y no abandona al rebaño en tiempos de zozobra. No es el discípulo  menos que su Maestro. La decisión influyó en la misma embajada representada en la persona del embajador Javier LÓPEZ-Ugarte que ante la decisión de las hermanas decidió mantener la sede abierta junto a la oficina del Instituto Cervantes.
Los civiles, empresarios y trabajadores ya se habían ido pero los religiosos habían decidido quedarse.
Así que por ellos debíamos asumir la responsabilidad y quedarnos para darles soporte. Comentaba el embajador en una reciente rueda de prensa para hablar a los Medios de la próxima beatificación de las dos Religiosas.
La  beatificación será el día de la Inmaculada en Orán en la basílica de la Santa Cruz.
El día 15 de diciembre  se celebrará a las 12.30  en la catedral de León una Eucaristía de Acción de Gracias por su beatificación  a la que asistirán hermanos, y hermanas agustinas de todo el mundo, también amigos y paisanos de Izagre, lugar  donde nació la hermana Esther Paniagua. Junto a las misioneras se beatificará también a monseñor Pierre Clavarie obispo de la diócesis de Oran, a los siete mártires de Tibhirine , muy conocidos por la laureada película De dioses y hombres y otras once personas –seis mujeres y cinco hombres– 
La sangre de los mártires que nutre la iglesia de Cristo. Vidas que no han sido arrebatadas sino donadas tal y como decían estas palabras de las hermanas: Nadie nos quita la vida porque ya la,hemos entregado.

CUANDO TERESA Y JUAN CONVERSABAN


Tuve la suerte de comenzar mi carrera docente en un palacio, en Medina del Campo: El Palacio de los Dueñas. Allí conocí a mis primeros alumnos y justo al lado visité el Convento de San José donde se conserva la celda donde se conocieron los dos protagonistas de hoy: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz cuya onomástica celebramos hoy.

. - Que no Juan. Esto nada tiene que ver con los designios de Nuestro Señor.
Mis monjas y tus frailes entran y salen del convento como San Pedro por su casa y que me perdone el portero celestial pero Dios sabe que todo esto lo hacemos por el bien de  nuestra orden Carmelita. Creo que primeramente es menester redactemos lo más claro que nuestros entendimientos nos dejen un documento donde dejemos claros una serie de avisos pertinentes para que los religiosos alcancen la perfección. Hay que volver a los consejos evangélicos y al ejercicio de las virtudes. Pobreza, obediencia y castidad. Intensificar la oración y cumplir estrictamente la regla en lo que concierne al apartamiento de asuntos mundanos. O tomamos medidas o esto cada vez tendrá menos de Carmelo.

.- No seré yo quien te quite la razón Teresa cuando veo la sequedad espiritual que los jóvenes que entran al convento padecen. A la hora de los rezos parecen estar ausentes y creo que tienen las cabezas huecas y llenas de pájaros mundanos que revolotean constantemente para distraerles de las cosas celestiales. Pero creo que lo tenemos difícil Satanás en su astucia nos pondrá todos los impedimentos para llegar a buen término.

.-No mientes al maligno por Dios. Ese cuanto más atado lo tengamos mejor.  Que no se diga Juan de Yepes que no sea porque no lo hemos intentado. Debemos intensificar nuestros ruegos pero es menester que  también andemos prestos para que  cosas cambien y nuestros frailes y monjas retomen la pureza.
Por algo ha querido Dios juntarnos en la celda de este convento medinense. Estoy segura de que él nos ayudará. Ni todos los calzados juntos ni mil caprichosas  de éboli empeñadas en ser princesas monjas  conseguirán acabar con la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo. Mucho te veo escribiendo ¿Y que apuntas Juan en esos pliegos?

.- El germen de un nuevo escrito que titularé: Los avisos a un religioso para alcanzar la perfección. Y se que esto puede llevarme de nuevo a la cárcel. Pero no me importa padecer por la verdad. Al fin y al cabo en la celda siempre encuentro  inspiración . No me molesta la soledad querida hermana. La soledad sonora que siempre edifica el espíritu.

.- No dejas de asombrarme mi querido Juan. No se por qué  me empeño en llamarte medio fraile si tu grandeza de alma y la agilidad de tu pluma te hacen grande. Cada día me sorprendes más. Pensé que fuera de la poesía tu pluma no hallaba acomodo.
.- El Señor me inspira mi querida amiga. Creo que nuestra coincidencia en tierras de Medina es designio divino. Las cosas grandes siempre empiezan en sitios pequeños como en esta celda y si no mira cómo empezó todo lo que aquí nos ha reunido. En una simple, pequeña, y apartada cueva de Belen.

martes, 4 de diciembre de 2018

SANTA BÁRBARA BENDITA







Santa Bárbara fue una virgen mártir que vivió en el siglo III. Su propio padre, adorador de dioses extranjeros decidió entregarla a sus torturadores que tras infringirle suplicios tales como latigazos y escarnios, la cortaron los pechos para luego decapitarla. Un destino similar al de nuestra mina leonesa, que se ha desmoronado como un gigante moribundo al que han dejado morir de inanición tras haberlo engordado desmedidamente a golpe de ilusorias subvenciones.

 Nuestros montes están repletos de un carbón que todos repudian apelando a las energías limpias como única alternativa sostenible pero lo cierto es que detrás de esas medidas que están cercenando la vida de poblaciones enteras lo único que hay es una política de fría rentabilidad y poca voluntad política de apostar por los núcleos rurales que apenas cuentan en términos electorales.

A la pobre Bárbara decidieron encerrarla en una torre donde ella siguió practicando devota la religión cristiana. Este encierro en un castillo constituye el atributo principal con el que se representa a la santa, castillo en mano o con corona de almenas. De esa manera suele aparecer en retablos de Iglesias y ermitas. También aparece habitualmente con una palma símbolo de su final mártir.
Cuenta la tradición que los verdugos de Santa Barbata, entre los que se encontraba su propio padre, fueron fulminados por un rayo castigador como señal divina de la gran tropelía cometida sobre la  niña, que tan solo contaba 12 años. Por eso se invoca a esta mártir como protectora en tormentas y tempestades. Como todas las que están cayendo en nuestra provincia leonesa, tierra minera por excelencia a la últimamente le asestan demasiados golpes. Confiemos que no sean  antesala de una ejecución irreversible.  

La célebre canción que os dejo  está interpretada por el Coro La Estación. Gente minera de la cuenca del Torío. Territorio de la Hullera Vasco-leonesa conocida familiarmente como “la vasco”.  Siempre que interpretamos nuestro himno minero hacemos esfuerzos para no dejar correr las lágrimas. Demasiados recuerdos, demasiada nostalgia. Duelen las heridas.

Santa Barbara bendita, patrona de los mineros. Ruega por nosotros.

domingo, 2 de diciembre de 2018

LA CARRERA DE LAS EMPRESAS



El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define empresa como “acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”
Todas estas palabras se conjugaron en felíz unísono en el evento deportivo celebrado hoy a orillas del Bernesga y patrocinado por Leonoticias. Los corredores teníamos varias opciones de inscripción: individuales, por parejas, en equipos. Estas dos ultimas modalidades especialmente vinculadas al mundo empresarial, móvil principal del acontecimiento. 7 kms que conllevaron grandes dosis de esfuerzo ya que no todos los participantes eran corredores habituales, pero era necesario que el equipo llegara junto. Algunos grupos se coordinaban y , respetando ritmos de corredores individuales,  decidían reagruparse en determinados puntos del recorrido para recuperar el equipo. Eso es justamente lo que debe suceder en cualquier empresa que se precie. El Diccionario que cité al principio define en su segunda acepción a la empresa como “unidad de organización”. Vital es sin duda permanecer unidos ante cualquier desafío que se nos presente. La fuerza del equipo ,que aunque requiere momentos de soledad, reclama como necesario al otro. Una palabra de aliento, un chascarrillo gracioso en los momentos en que el cansancio aprieta, el toque de atención cuando alguien puede desfondarse por un mal cálculo de las propias fuerzas. Muchas veces uno no es buen consejero de si mismo. La mente juega malas pasadas y aconseja de modo incorrecto. Nos pide abandonar ante cualquier imprevisto u obstáculo. Por eso se necesita el ánimo del que mira las cosas desde la subjetividad y el cariño o la empatía.
Cerca de la meta un grupo de personas de la misma empresa que había corrido la mayor parte junto, vio como una de sus integrantes se paraba al subir la cuesta final. No podía más... Esas cuestas que en el tramo extremo de cualquier carrera parece que han sido dispuestas para hacer perder la batalla. Pero sus compañeros de viaje no permitieron que la mujer se viniera abajo. Tomándola de la mano la llevaron casi en volandas. Y fue posible terminar la pequeña gesta. Poco después mi compañera y amiga de la infancia  Lucía me tomó de  la mano a mi. Y gracias a ese gesto también pude cruzar la línea de meta. La carrera de hoy finalizó dejándome valiosas enseñanzas como el valor del trabajo en equipo en cualquier empresa que se precie y también sobre la elegancia de saber cruzar la línea de meta con deportividad y clase. Respetando ritmos, tiempos y esfuerzos propios y ajenos.
 Gracias por recordármelo  Lucía, aprendo mucho de ti.
Hoy lo de menos fue el tiempo de carrera.


sábado, 1 de diciembre de 2018

MUJER, ¿NADIE TE HA CONDENADO?


   Mientras gritaban a sus espaldas intentó recitar alguno de los salmos que le había escuchado a su padre durante algún sabbat.
Solo le pedía a Yahve  que el sufrimiento terminara pronto. La dolía el cuerpo de las patadas que le habían propinado.
   El griterío era ensordecedor. Aquellos hombres sólo querían su muerte. Ser adúltera era uno de los peores pecados según su ley.
   De pronto cesaron los empujones e insultos.  Y se vio colocada en medio de la muchedumbre.
   Enfrente de ella había un hombre distinto. Debía ser  aquel galileo del que tanto había oído hablar en casa. Su padre decía que era un blasfemo al que acabarían cerrando la boca, su madre callaba porque siempre asentía ante lo que su marido decía.
   El galileo permanecía sentado haciendo dibujos en la arena mientras uno de los  acusadores  de la mujer se había adelantado para hablar con el. Algo le dijo que su destino se hallaba en manos de aquel hombre.
   Ella tenía  miedo, y mucho frío. Estaba semidesnuda, apaleada, repleta de insultos. Apenas podía caminar y solo esperaba que las piedras la golpearan lo suficientemente fuerte para que su martirio terminara lo antes posible.
   Entonces el galileo la miró. Sus profundos ojos destilaban una paz infinita. Tenían fuerza, pero también una serenidad que sosegaba. Su hablar  era dulce  y pausado, con la autoridad de un gran maestro de la ley.

   Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra

   Y entonces comenzaron a marcharse, primero los más ancianos seguidos de los más jóvenes hasta que ni uno solo quedó en la plaza.
   Y su salvador le preguntó dónde se habían quedado los que querían ejecutarla.

   Mujer, ¿Dónde están?¿Nadie te ha condenado?

   Ninguno Señor. 

   Tampoco yo  te condeno. Vete , y desde ahora no peques más.

   La mujer se marchó renovada. Jesús , además de haberla salvado, le había recordado su  dignidad humana abriéndole, de par en par, las puertas hacia la eternidad.

ROMANCERO GITANO