miércoles, 28 de febrero de 2018

EN UN DESIERTO



Clamaba por una respuesta.
Sentía agostado el corazón, reseca la lengua, adormecidos los sentidos.
Llevaba acumuladas  muchas noches de hospital. Suplicaba a los médicos que le dieran una respuesta. La niña estaba realmente mal. Su hija se retorcía de dolor mientras en derredor sólo flotaban papeles, informes a medio leer y burocracia cansina. Se sentía como un expediente más, un caso aséptico, parapetada entre la pared verde y la fría cama en donde yacía la enferma sumida en la desesperacion del que no sabe por qué sufre.
La travesía se estaba haciendo dura, enterrada entre dunas de indiferencia, creía sentirse poco a poco atrapada por las arenas de aquel desierto.
Sólo los gemidos de la niña parecían reclamarle.
Sentía un sufrimiento abrasador.
Se levantó y procuró ir muy atenta. Se había aprendido muy bien el recorrido a la cafetería. Era fácil perderse en los largos pasillos de aquel edificio.
Vio un cartel. Lo leyó con desgana: ...La encontrarás en la planta baja, detrás del busto de la Reina Doña Sofía.
De pronto se vio perdida en un ala desconocida. Ensimismada en sus pensamientos había elegido un camino diferente. Tomó un ascensor y al abrir la puerta directamente apareció el letrero...tras el busto de doña Sofía...CAPILLA.
En aquel momento, salía  el sacerdote ofreciendo una gran sonrisa. La puerta abierta, el Señor esperando entre paños morados. Recordó que era cuaresma. Se sentó en el banco dejando escapar todas las lágrimas contenidas...y leyó  aquellas palabras...”Sin mi no podéis hacer nada”. 
Permaneció durante muchos minutos paladeando La Paz de aquel oasis de silencio.
Salió reconfortada y Serena. Regresó a la habitación desierta de alegría, de las risas de su pequeña, de la algarabia que puede esperarse en lugar poblado por niños. La niña dormía plácida. Ambas estaban en paz. Tras el encuentro con el Señor su corazón había paladeado una brisa dulce y suave que la había cubierto de sosiego. Sabía que ahora todo iba a ir bien. El desierto llegaba a su fin.









sábado, 24 de febrero de 2018

DOS EN LA CARRETERA


Allí estábamos los dos abrazados en medio de aquella carretera abandonada.
Cualquiera que nos viera....
El muchacho llevaba intentando llamar la atención desde que iniciamos la etapa.
Primero le requisamos un cartón de vino. Luego hube de rescatar a uno de los alumnos más pequeños al que estaba importunando con sus burlas.
Aquel muchacho de pelo rojizo rezumaba pena y destilaba amargura a gritos contenidos.
Estando en el bar, durante el café, desafió la autoridad de los profesores y camareros pidiendo un chupito.
Chaval si no tienes edad.
Luis. Por mucho que tengas 18 años ahora no puedes beber alcohol. Esta es una actividad organizada por el instituto y ahora rige el Reglamento. El chico me miró desafiante. Le devolví la mirada con la firmeza de la que se sabe con autoridad. Fue entonces cuando vi flotando en el fondo de aquellos ojos de color miel la desesperación.
¿Que te pasa Luis?
Entonces aquel niño grande comenzó a llorar.
Nos apartamos del resto y comenzó a contar su desgarradora historia de maltratos y abandono. De pobrezas en las calles de la gran ciudad. Ingería alcohol desde bien pequeño. Bebía a escondidas.
Le arranqué la promesa de no volver a ingerir alcohol durante el resto del camino.
Estábamos haciendo una etapa del camino De Santiago allá por tierras gallegas.
Mientras nos fundíamos en un abrazo me susurró al oído...¿sabes profe? He venido aquí con la esperanza de que Santiago me ayude.
Minutos más tarde nos reuníamos con el grupo...un fraile franciscano nos esperaba para darnos la bendición del peregrino.
El otro día vi a Luis caminando por Santo Domingo. Un nuevo abrazo me hizo recordar la historia. Está estudiando una carrera. Miré sus ojos. Esta vez la miel era nítida y sin rastro de tristeza.

domingo, 18 de febrero de 2018

EL CIELO DE CHUCHES





Allí estaban el Señor y la señora Happy. Esperando como siempre pacientemente a que sus hijos Benja y Clemen se decidieran de una vez a cerrar los ojos. A su lado Coli, la mascota de la familia, oteaba en derredor pacientemente esperado el ansiado momento en que el sueño venciera a los pequeños para recibir su ración ósea . Mientras, la pequeña Clementina, envuelta en su nívea envoltura, soñaba con aquel cielo de zanahorias que aparecía en el cuento de Gloria Fuertes que su madre le leía cada noche...los conejos que han sido buenos irán a un cielo de zanahorias...
Cyntia también quería ir a un cielo de chuches donde no hubiera ni un sólo niño a ser posible.
Al lado de Clementina , y con los ojos bien abiertos, Benjamín, su pequeño hermano  peludo y de largas orejas un poco mas que las suyas , tampoco conciliaba el sueño. Una vez más le atormentaba recordar a aquella panda de matones que le amargaban el recreo todos los días con la misma cantinela: “¡Venga enano! ¡A ver cuando creces!”. Benja se preguntaba cuando diablos iba a pegar el estirón que le prometía su madre tras contarle el cuento nocturno sobre las aventuras de Bugs Bunny. Pero miró a papá y a mamá. Ellos le protegerían.

¡ Cyntia! ¡Cyntia! La voz de su madre le sobresaltó provocando la caída de la caja al suelo. Los cincos pequeños conejos y el resto de enseres que poblaban su pequeño mundo de cartón rodaron por el suelo. Otra vez al colegio. Otra vez a enfrentarse a aquel grupo de niños que no la dejaban en paz. ¡Enana!¡enana! No podía soportarlo más. Mientras reconstruía su casita de muñecas pensó en el cielo de chuches...un buen sitio para refugiarse sin duda...cuando podría ir?. Su madre entró en la habitación ¡que te pasa mi niña! Que tienes? Y entonces la pequeña, soltando la casa de muñecas, se abrazo fuerte a su madre....

sábado, 17 de febrero de 2018

YO GALLINA



Bastante duro es ser considerada la más rocambolesca y friki de las bípedas plumadas.
Bastante duro es llamar la atención cacareando de manera tan poco glamourosa.
Es humillante ser considerada símbolo de la cobardía.
Paradigma de la ridiculez.
Aparecer en los refraneros como sinónimo de fríos impenitentes.
Y no haber aparecido nunca en los ranking de criaturas bien dotadas más que para que me despachen a mandíbula batiente en pepitoria.
Todo lo contrario, ser objeto de ridiculez, escarnio y contubernios cómicos.
Para que ahora una cronista de pacotilla me convierta en protagonista de su entrada bloguera todo por culpa de un trágico suceso.
Reconozco haber muerto de un paro cardíaco. El que me provocó mi dueño cuando tuvo la brillante idea de acudir a darnos el habituallamiento diario enfundado en semejantes cachivaches. Cuando vimos entrar aquellas criaturas de madera cundió la alarma en el gallinero. Bichos de nueva especie habían venido a por nosotras. Con aquellas patonas imposibles y cara en forma de pico tenía que ser  seres diabólicos  prestos para eliminarnos. Madreñas dicen que se llaman los inventos. Jamás vieronsé antes por el corral. Temibles, inauditas, sobrecogedoras... Así que optamos por morirnos sin más añadiendo a la nómina de nuestras habilidades y padecimientos la capacidad de autosuicidio. No pudimos sobreponernos.
Cuando lo recuerdo se me pone la carne de gallina...ah no que soy un fiambre.

viernes, 16 de febrero de 2018

TODO PARA LOS NIÑOS



Cuando el ascensor paró en aquel lúgubre vestíbulo me lamenté de que en semejante túnel hubiesen decidido albergar a los más pequeños. Se supone que los niños deben estar en otro ambiente y aquel sitio era desolador. Pero la sonrisa de una pediatra adorable me sacó de dudas.
.- ¡Si! ¡Estás en el sitio correcto! Entra y verás.
Tras abrir la puerta me vi inundada por una explosión de luz y color. Por doquier muñecas sonrientes y paredes arco-iris anunciaban que los ocupantes de aquellas habitaciones eran merecedores de tal despliegue.
Nuestra vecina de habitación era una adorable muñequita de tan solo 2 años. Vivaracha e iniquieta  revoloteaba en derredor con la ligereza de una gacetilla que acababa de descubrir la vida. Su madre, ojerosa y alicaída nos contó el motivo de su estancia.
.- Su padre y yo estamos separados. Cada vez que me la devuelve en el punto de encuentro aparece una cosa nueva. Un día un ojo morado, otro un rasguño. A veces está como ida y se pasa la tarde durmiendo. Mi reacción es siempre la misma: denuncia, denuncia y dar guerra. Pero la cosa sigue igual. Cada vez que la dejo en sus manos imagínate el calvario.
La burocracia, la administración, es tan lenta...
Tras contarme su historia miré a la niña de nuevo y tuve que girar la cabeza topándome con todos aquellos muñecos, dibujos y trazos multicolores en aquellas paredes que parecían danzar al ritmo frenético de una danza imposible.
Mientras su mamá hablaba la chiquitina insistía en mirarme con unos enormes, vivarachos y expresivos ojos pardos.

viernes, 9 de febrero de 2018

LO QUE DE VERDAD IMPORTA

La diminuta  mujer exhibía orgullosa su pequeña cosecha. En aquel cuartito de hectárea estaba su vida y la de sus tres hijas. Los árboles de cacao rezumaban la riqueza que les estaba asegurando un futuro.
Con este poquito vivimos todos. La cosecha de cada mes da para que las niñas estudien. No quiero que les pase como a otras niñas. Aquí muy pocas saben leer, ni escribir, ni tan siquiera contar.
Mi tierra me da lo que necesito. No tengo necesidad de ir a la mina a sacar oro. No quiero mucho. Sólo lo indispensable para salir adelante.
Están acabando con nuestro bosque. La selva se muere. Los depredadores extranjeros le echan ese Mercurio para arrancarle a la tierra el oro. Ellos en sus pueblos no hacen eso y si lo hacen no de esa manera. No matan a su tierra dejándola estéril. Vienen aquí a robarnos nuestra riqueza por sueldos de miseria. Le arrancan las entrañas a la selva y luego se lo llevan todo dejándonos aquí pobreza y desolación.
Pero no saben que se están perjudicando y eso se volverá contra ellos. La Amazonia es el pulmón del planeta. Recién leí que ella solita produce el 20 por ciento del oxígeno del planeta.
Wilmer Fernández Ramírez, misionero peruano, nos contó esta historia y otras historias el pasado miércoles . Allí estuvo captando la atención de los alumnos como ningún profesor sabemos hacerlo. Trabaja con Manos Unidas  para los wampis y los awajún,  dos de los 385 pueblos indígenas que residen en la Amazonía.  La visita tuvo lugar en el marco de  la campaña anual de Manos Unidasque este año lleva por lema Comparte lo que importa.
Os cuento algo realmente hermoso. Los indígenas plantan varias especies en el mismo reducto de tierra. Las plantas se defienden unas a otras de las agresiones de insectos y se abonan entre ellas como arropándose. Cuando escuché esto miré a mis alumnos y soñé con que tal vez ellos alguna vez tengan el mismo impulso que Wilmar. Trabajar para otros arropándoles, dándoles abono y defendiendo a los más necesitados ante la barbarie de los poderosos.

sábado, 3 de febrero de 2018

EL REGRESO




Érase que se era, un hermoso pueblo escondidito entre montañas en el que los habitantes vivían todo lo felices que se pueden ser en aquestos   tiempos de preocupaciones in hac valle lacrimarum. En aquella feligresía se vivía todo con la intensidad fresca de los que están expuestos a los saludables aires de las gentes de altura de miras y almas.
Nacimientos, cada vez más escasos, defunciones en triste aumento y sobre todo festejos eran celebrados y reseñados con solemnidad. Pues bien, he aquí que en una solemnidad local tuvo el noble párroco el atrevimiento - propiciado por la imposibilidad de la bilocación, cualidad solo atribuida a humanos tocados con el don de la santidad - de delegar la celebración de la misa del patrono en un sacerdote foráneo que encima tuvo la mala fortuna de errar en la hora de comienzo de la celebración litúrgica. Por ambos motivos llegaron los idus de marzo y la desgracia cayó sobre el sacerdote. Algunos  políticos locales con bastón de mando tuvieron a bien declararle persona non grata sometiendo su persona a escarnio público. Curiosamente, parte de los regidores que por natura se supondrían no afines a la figura del párroco, votaron en contra de lo que consideraban traición e ignominia.
Pero el pueblo se alzó en lucha.  Constatada la injusticia se recogieron firmas, se movilizaron afectos y  las gentes, tanto devotas como profanas, exigieron la vuelta de su párroco.
El cariño del pueblo pugnó en rebeldía porque se le restituyera al bueno de D. Paco, que así se llamaba el sacerdote,  la honra arrebatada.
El resultado fue que la corporación en pleno revocó la decisión. Y el buen sacerdote volvió a su ministerio rodeado del cariño de su gente.
Y colorín colorado está historia, que nada tuvo de cuento, se ha acabado.




EL DESORDEN DE LAS COSAS


Bajaban por la escalera. Ella desinhibida y risueña. Él dominante y contundente. En un momento determinado, sin querer,  y motivada por la estrechez del espacio atestado de compañeros que bajaban a su lado en hilera, la muchacha empujó a su novio amigo. Él la propinó un contundente empujón acompañado de una expresión soez adoptando aires dominantes. Como quien siente invadida su intimidad por una presencia inoportuna. Les he observado más veces. Ella solícita y dispuesta. Él fanfarrón y arrogante. Tan sólo tienen 14 años.

Ayer hubo charlas en el instituto.Me tocó asistir a una de ellas con grupos de cuarto de ESO. Fue una suerte. Proyectaron un documental titulado el orden de las cosas. Corto dirigido por dos directores españoles hermanos en 2010 que habla de Julia, una mujer encerrada en una bañera de tristeza y sueños truncados, de violencia y silencios cómplices, del miedo que paraliza a las mujeres maltratadas...Esa imagen de la gota que sale del grifo taladrando el cerebro de los espectadores es recurrente a lo largo del cortometraje. Otra imagen que aparece es la del cinturón como instrumento de sujeción y dominio del protagonista masculino sobre la mujer que permanece, sin abrir la boca, postrada en la bañera. Sólo al final  Júlia nada feliz en un mar abierto dejándose mecer por pequeñas  olas que sugieren infinitud.
El audiovisual es una llamada a la esperanza y la valentía que interpela a afrontar el valor que sólo es posible reunir gota a gota para poder cambiar el orden de las cosas construyendo una nueva vida.

Me hubiera gustado que mi joven pareja de las escaleras lo hubiera visto. Si son maduros para tener una relación también lo son para aguantar una historia de maltrato y frustración.

No os lo dije.  Todo lo que os he contado sucedió el mismo día.  El pasado  30 de enero. Celebrábamos en los centros educativos la jornada de La Paz.

ROMANCERO GITANO