domingo, 30 de agosto de 2020

LA DE LA CUEVINA



 En esta cuevina rezumo versos

remozo heridas

invento sueños

mientras tú miras.

Araño instantes perdidos

enredo espejos

descubro nubes, contemplo nidos

estás tan lejos...

Desnudo pronombres

congrego amores que me negaron

Disfrazo nombres

entierro flores que no llegaron.

Dos mariposas vinieron

volaron a un unísono breve

luego se fueron

volando leve.

 Recuerdo antaño

y trazo momentos

para evitaros daño.

Tus pasos te alejan lentos.

Mientras quedo solina

mirando al viento

que me  asola  en la cuevina.







 




viernes, 28 de agosto de 2020

IMAGINEN LA ESCENA


 

GEMIDOS



 Dice una poetisa que los versos son los gemidos de la tristeza. 

Que  es inútil pretender lo eterno porque El Valle fue conquistado por lágrimas inventadas que se quedaron a ras de los ojos. 

No pudieron salvarlas.

Se escondieron para que no pudieras escucharlas gritar.

Si salieran no habría tímpanos capaces de soportar el dolor que anidan.

La pena honda que alberga el tallo tenue de la violeta.

La marea sube.

Anega el sueño de la melancolía

mientras recojo los  pedazos de tu sonrisa.

Y vuelve a caer la tarde baldía.

Con la desesperanza que renace inútil.

En los labios larvados en el desalmado pecho

de la poetisa que esconde versos.



VER MORIR LA TARDE



Mientras lloraba la tarde

 desandábamosmos  la tristeza de los caminos.

En un otoño adelantado escuchábamos

 distantes.  A tal tiempo  los poetas recitaban 

versos enmascarados  en una plaza.

Y a tal tiempo  el rugido de la nube  acechaba

también, temiendo el alarido en la tarde

que se enredaba hueco.

Flotaba ingrávido

en un  sinsentido no sentido.

El que ahora rasga, rompe y desnuda.

Cercena, arrasa, desgarra.

Se quedó estático y burlón.

Empeño vano el mantener

el temple destemplado, 

huir de la incertidumbre 

que atenaza el presente y amenaza 

con abordar el futuro.

Famélica risa 

prefabricada en la quimera

de lo imposible

que avanza devorando todo

lo que encuentra a su paso.

Y deja sembrada simiente 

de lágrimas.

No queda más.

Que eso.

Rodaron las manzanas 

y se llenaron de cocos.

Sepultaron las mariposas 

y se hizo tarde para ver morir la tarde.






sábado, 8 de agosto de 2020

EL SANATORIO ANTITUBERCULOSO DE LEBANZA

Lebanza es tierra de montaña. Lugar de evocación de casa. Nombre manido en labios de mi madre. 




Lebanza es territorio descubierto hoy a través de los ojos de mi madre que nos llevó allí con la fuerza de sus recuerdos. Allí estuvo mi abuelo de practicante cuando la historia hizo del singular edificio sanatorio para enfermos de tuberculosis que sanaban sus pulmones al aire limpio de sus montes verdes.

Ahora es campamento de la diócesis de Palencia. Pero antes fue abadía, y cuartel de expolios franceses, Amén territorio de desamortización en tiempos de tropelías civiles.

Hoy surtieron las lágrimas de sus ojos. Una hija lloraba lamentándose por un padre que pasaría mucho frío y miseria sacrificando su bienestar por llevar alimento y futuro a su mujer y sus tres hijos. Uno de esos tres niños era mi madre. Florina, la mayor.



Lebanza es tierra de la Virgen, ya que ese mismo edificio fue  abadía Mariana y aún conserva su capilla extrañamente silenciada por los rigores de un virus extraño que este año 2020 decidió descender a la humanidad para complicarla la existencia.



Cerca de la abadía hay una iglesia románica de bella  factura que parece una maqueta de pura perfección y sutileza.  San Salvador.

El entorno forma parte de la merindad de la Pernia cuya capital reside en la localidad de San Salvador de Cantamuda, depositaria de una curiosa leyenda que habla de una condesa llamada Elvira cuyo celoso marido propició una furiosa persecución contra su esposa  que hubiera tenido tragedia como final de no ser por una criada muda que se arrancó a hablar para demostrar la inocencia de su señora. De ahí la razón del topónimo que bautiza el lugar.

Cerca del lugar está Cervera de Pisuerga donde existe un museo etnográfico propiciado por el mecenazgo de un matrimonio que se propuso salvar la zona del Olvido recopilando objetos etnográficos que hablan de los gustos, pareceres, temores y esperanzas de sus gentes. La consorte del citado matrimonio se llamaba Piedad Isla y además de mecenas inquieta fue una fotógrafa intuitiva que supo captar como nadie los rasgos y peculiaridades de los habitantes de la zona haciendo una radiografía perfecta de ese mundo rural que ya se encuentra en especie de extinción.

Piedad Isla. Fotógrafa


 Piedad ha dejado algunas reflexiones escritas en distintos lugares del museo que nos hacen intuir que era una gran escritora aunque solo pudo estudiar hasta los 15 ya que la muerte de su padre cercenó toda educaciónfutura que ella cambió por una buena partida de lecturas que alimentaron su hambre intelectual.


Lebanza significa alabanza. La que yo elevo al creador por este regalo de hoy caminando del brazo con mi madre por este entorno que siempre quiso conocer. Él lo hizo posible.



ESTADO ORIGINAL

 

ROMANCERO GITANO