domingo, 30 de septiembre de 2018

LAS MÁS FUERTES




Ha sido delicioso pasar parte de la tarde retornando a los escenarios de la niñez.
Acudí a ver la función teatral acompañada por una amiga y sus dos niños de 4 y 10 años pero conseguisteis convertirme en una niña más enredada en las dulces composiciones de Marta Muñiz Rueda, compositora, escritora y poeta Astur-leonesa que sin duda es un regalo para esta tierra.
Asimismo disfrutamos de los acordes de la guitarra de Ulíses Solís acompañando a su mujer, Marta, que tocaba teclado. Y como no, la portentosa Ángeles Rodríguez que encarnaba a la doctora Gloria Fuertes. Todo un derroche de imaginación hecha a la medida de los más pequeños que también consiguió deleitarnos a los mayores. Gracias por haber hecho posible mi reencuentro con el pato Bikini y el mono Kimono a ritmo oriental o bailar a ritmo de ranchera viendo espolear a gallo Kiriki, o lamentarnos por las cuitas amorosas del orangután a ritmo de samba para terminar danzando aires de vals siguiendo a la pareja de mosquitos Salvador y Calamidad. Una hermosa manera de enganchar a los niños a la poesía y liberarles por un rato del socorrido móvil y demás entretenimientos malsanos.
Fieles al espíritu que la poetísa Gloria mantuvo en sus sencillos y encantadores poemas. Estoy segura de que le habrán gustado.
Totalmente recomendable.

viernes, 28 de septiembre de 2018

EL POLLITO ACOSADO




Libre, oh libre, mis ojos seguirán aunque paren mis pies. Eso dejó escrito Jokin en un chat de internet antes de decirle adiós a la vida. Fue hace unos 14  años por estas fechas. El día anterior nuevamente había recibido una paliza de sus compañeros de 4º de Eso del instituto Talaia de Hondarribia. Llevaba dos años padeciendo ese infierno. Todos a su alrededor conocían la situación menos las personas más cercanas a él. Dicen que tenía una personalidad compleja capaz de camuflar sentimientos y temores. Pero sus profesores conocían la situación, la comentaban en los pasillos, saldría en más de un café del recreo…aunque nadie hizo nada. Y Jokin, rota la esperanza, se precipitó al vacío en su bicicleta desde las alturas de las murallas de su pueblo. No tuvo la suerte de chavales como los que residen en el piso que la asociación Solidarios por León tiene en la calle Arquitecto Torbado donde setenta jóvenes con un diagnóstico de inteligencia límite han encontrado el caldo de cultivo para brotar de nuevo al mundo tras un historial de sufrimiento en la escuela. Una de las residentes, comentaba en una reciente entrevista que cuando te ven que eres débil van a por ti como la zorra a las ovejas.

Recuerdo una historia que me contó mi madre. Un pollito del corral de mis abuelos  se había hecho una herida en una de las alas, las grandes gallinas  acudieron exaltadas a picotearle la zona herida. Tan intenso fue el ataque que al final la pequeña ave murió.
Nadie podrá devolverle la vida al animalillo, ni a Jokin. Nadie podrá restituir las heridas  a la legión de adultos que han sufrido acoso durante su infancia y adolescencia. Según UNICEF uno de cada diez. Heridas que debieron ser evitadas por los propios profesores que prefirieron mirar para otro lado.

Al inicio de semana, durante una guardia, un pequeño de Segundo de eso se lamentaba  de la clase porque sus compañeros  le capan los capuchones del boli. Siempre me hacen lo mismo. Ya estoy harto. En sus ojos capté la tristeza de la impotencia. Habrá que hacer algo ¿no?
Ayer mismo, con la entrega de la Missio Canónica, nuestro Obispo me brindaba la confianza para impartir Religión en tres  centros de enseñanza pidiéndome que llevara  el mensaje de Cristo especialmente a  los que más sufren que curiosamente serán los que mejor le reciban.


sábado, 22 de septiembre de 2018

MÁSTER EN SERVICIO


    Semana de Pastoral. Entre los asistentes , que inclinados  sobre las mesas de los alumnos nos afanamos por encontrar precisas palabras para recoger los contenido impartidos, se distingue una  pequeña cabecita de corto cabello plateado. Tez ajada por el peso de las cosas y el paso de los días que rebosan aconteceres.
   El taller versa sobre Aprendizaje Servicio, una metodología de enseñanza muy en boga en la actualidad. Se trata de un modo de enseñar que pretende unir el Aprendizaje con el compromiso social sensibilizando a los jóvenes con propuestas concretas diseñadas para provocar un cambio en el entorno donde viven.
   Sus manos toman nota raudas y veloces. Se ven  cubiertas de surcos. Manos trabajadas, cubiertas de vidas, bregadas y repletas.
    Vestido azul,  de corte sencillo, cruz plateada en el pecho, chaqueta azul marino. Levanta la cabeza fijando en la ponente unos ojillos azules repletos de preguntas. Destila ilusión contenida. Rezuma bondad. La ponente del curso  Ana Carmona, directora de la Escuela Vicenciana Solc Nou de Cataluña  anuncia que es el momento de intercambiar experiencias y entonces nombra a la mujer del corto cabello plateado a la que presenta como Lola, una hija de la Caridad que colaboró en Guinea, en un proyecto  de una escuela para niñas en dificultades. Mientras Lola  cuenta su experiencia se le quiebra la voz emocionada por los recuerdos: educación para la salud, asistencia económica, celebración de la fe. Los asistentes espontáneamente despertamos rotundamente un aplauso contenido. Reconocemos  a una  maestra en el arte de servir que ha venido  al taller en calidad de  aprendiz. Quiere conocer más creyéndose ignorante en casi todo. Ella, que seguramente nos podría haber impartido un Máster en servicio.  De esos másteres que no aparecen en los currículos ni en páginas web.

martes, 18 de septiembre de 2018

UNA MORENA Y OTRA RUBIA


Repasando el calendario se descubre que no hay un solo día que no se celebre fiesta o advocación dedicados a Ella.
Metidos ya en cotidianas “harinas” escolares y laborales el verano se nos adivina ya lejano aunque sus ecos  siguen confortando nuestros días que vuelan hacia el próximo reencuentro con paisajes estivales.
Este año yo terminé mi descanso veraniego acudiendo a la romería en la ermita de la Virgen del Pandillo  en Gete, un primoroso pueblo de montaña allá por los valles del Torío. La Virgen, conocida como “la Pandiecha”, es una hermosa imagen de tez blanca a la que los locales tienen gran devoción por habérsele atribuido varios milagros. Durante su traslado desde la ermita a la iglesia del pueblo en un marco natural sobrecogedor por la imponente vista de un valle que se alarga bajo la Peña Grande, un grupo de vecinas y vecinos en la penumbra de una noche que se adueña del paisaje, rezan y cantan el rosario en latín seguidas por gentes en recogida actitud procesional.
En mi pueblo, Matallana de Torío la devoción es a la Virgen de Boinas, cuya festividad se celebra el 15 de agosto día que se reúnen gentes de todo el municipio al ser la patrona de todo el Ayuntamiento.
La imagen de nuestra patrona es distinta a la de los vecinos de Gete. Una de mi pueblo decía “hay que reconocer que la Pandiecha es más guapa que la nuestra”.
No pude evitar sentir cierta deslealtad en el comentario. Quizá porque la Virgen de Boinas, a la que tanto he rezado siempre, es depositaria de penas, alegrias, cuitas varias, y ¡hasta de mi ramo de novia!
Pero ¡que diantres! Ambas distintas, una morena y otra rubia, ¿es importante?
Es la Virgen, mi madre, la tuya. La que ruega por nosotros, ayer, hoy y siempre...

sábado, 15 de septiembre de 2018

¿Y SI LE HAGO CASO?


   Aquel día acudí buscando encontrar  el habitual bálsamo que siempre destilaban las palabras de Sor Berta, la joven monja de clausura que antes de serlo había trabajado como psicóloga en un sindicato. 
  A menudo acudía a ese convento de Agustinas Contemplativas que estaba situado justo en frente de aquel instituto de Medina del Campo, mi primer destino como profesora de Religión. En los días de evaluación me quedaba a dormir en una celda. Nunca querían cobrarme nada. Me consideraban parte de su familia.
  Aquel día estaba herida. Un compañero, profesor de Historia, enconado laicista, me estaba haciendo la vida imposible.
  En la sala de profesores cada uno de nosotros disponíamos de un casillero sin puertas donde nuestras pertenencias quedaban a la vista. En el mío guardaba, amen de libros,  útiles escolares, un cubo de madera con bolígrafos y un crucifijo de metal que la mayoría de las mañanas aparecía boca abajo en el cubo. Pronto supe que Miguel, mi querido colega de historia, era el autor material del hecho. Curiosamente su casillero estaba justo colindante al mío. El historiador además adoctrinaba a los alumnos sobre las maldades de la asignatura y los desastres que la Religión a causado a la humanidad. Asimismo impugnaba ante el Consejo Escolar algunas de las actividades que yo tenía en mi programación. La última de sus acciones  había sido pegar en su casillero una viñeta de humor gráfico sobre asuntos hirientes referentes a la Iglesia católica  para divertimento de la sala.
  Por eso, saturada de escarnios y luchas aquel día crucé la calle para ir a llorar a mi amiga Sor Berta.
  Tras relatarle detalladamente entre lágrimas y rabia desatada mis cuitas me miró con esos ojos azules que siempre me saben a eternidad
  Marta ¿y por qué no pruebas a rezar por él?
  Nuevo curso.
  Nuevos destinos.
  Nuevos Migueles.
  Cruces nuevas.
¿Y si le hago caso a Sor Berta?

sábado, 8 de septiembre de 2018

CLARA TONGO



  Pepita se esmeró concienzudamente en apurar palabras obviando detalles, zurciendo anécdotas, acortando conversaciones.
  Las bases del concurso lo decían claramente: Microrrelato de tema libre entre 200 y 250 palabras. Mordió el bolígrafo con fuerza haciendo peligrar una vez más el maltrecho esmalte de sus incisivos.
Y al final lo cuadró pensando que había llevado a cabo heroica gesta. 
Primorosamente arropadito lo introdujo en un sobre blanco y rauda y veloz lo llevó al Ayuntamiento, entidad convocante de tal evento literario.
Y el tiempo pasó con la rapidez de las tardes lánguidas de siestas de verano.
El fallo era en aquel solariego edificio sede del poder municipal. Un único ganador o ganadora.
Apenas una docena de personas esperaban el veredicto. Había pocos presentados.
Y fueron la despistada Alcaldesa acompañada de una ligeramente  longeva  concejala de cultura, las que anunciaron el texto ganador.
  And “the winner is....Volver  al Sindueño”
   El arcano escritor que se había alzado con el premio, tras recoger el trofeo consistente en una bolsa de embutidos de la zona, comenzó a leer su relato sobre la vida de un río de montaña que nacía en una Peña, atravesaba pueblos y valles, alegraba los días de gentes de diversa índole, ofrecía diversión a pescadores y gozo a los bañistas.  Y el relato no acababa, ebrio de monemas, lexemas, morfemas, palabras, sintagmas mientras Pepita ojiplática, patidifusa y cariacontecida se preguntaba dónde había quedado la palabra 250 del microcuento que crecía por momentos”
Cierta quemazón que destilaba el sentimiento de venganza que la embargaba se adueñaba de su habitual buen humor por momentos.
Y fue entonces cuando se acordó de la Santa Inquisición, los índices de libros prohibidos, el garrote vil y demás formas de represión , escarnio y ejecuciones sumarias  que su exacerbada imaginación tuvieron a bien servirle.
Y aquello no terminaba. El río Sindueño parecía talmente aprendiz del Amazonas.
Pero el novelón aspirante a microtexto finó.
La alcaldesa,  en deferencia a los escritores asistentes, les ofreció la posibilidad de leer las creaciones literarias presentadas a concurso.
Pepita, vanidosilla solicitó, la gentileza.
Y la Concejala, atenta y educadamente, le preguntó el seudónimo.
 Soy Pepita Longo pero mi seudónimo es  Clara Tongo. 
Fue entonces cuando la política tomó el sobre y ante la desolada mirada de la señorita Tongo procedió a rasgar el sobre para descubrir su contenido virgen y mártir.

viernes, 7 de septiembre de 2018

ENTIMISMARSE






Usuaria confesa de las redes sociales, estos días no me he resistido a la tentación  de compartir una imagen en mi tablón de Facebook. Se trata de una mano joven que exhibe entre sus dedos índice y pulgar un pedazo de papel que reza: Septiembre siempre es el principio de algo. Atreverse a arriesgar una vez más. Tras esa mano en el primer plano de la foto, un fondo difuminado en el que se adivina un sendero. El caminín está  jalonado por un par de  hileras de árboles dispuestos a cada uno de los lados. Los árboles parece preludiar el otoño a juzgar por sus vestimentas ocres y anaranjadas.
  Acunados  por los recuerdos del verano que nos enredan en acontecimientos pasados que muchas veces nos producen nostalgia o instados y desazonados  por proyectos que nos revolucionan y arrebolan parecemos a menudo como distraídos de la ralidad que nos circunda. Así que corremos el riesgo de perdernos estos dorados días de septiembre en que las quietudes retornan a los pueblos y las rutinas viene a instalarse de nuevo en nuestros hogares con haztargo de jarana y sed de vendimia, frutas y paisajes salpicados por el  revoloteo de las hojas multitonales que se precipitan al vacío.
Es bueno analizar, recordar,  proyectar y evaluar. Conjugar tiempos pretéritos y futuros, condicionales y subjuntivos.... pero sin desterrar el presente del aqui y ahora.
Puede ser un buen propósito para este curso qué comienza. Ensimismarse en el presente mirando a los otros con aire de novedad. Recrearse en esos instantes deliciosos que nos regalan los niños y ancianos, la calle y los parques, los bancos, las paradas de buses y la cola del supermercado. Capturar las miradas de ternura, la sonrisa cómplice de los que se quieren, el gesto amable del que no tenia por qué hacerlo. Pararse a escuchar al compañero de trabajo, a la amiga que siempre se recrea en lo mismo, sonreír al pobre que todos los días pide en el mismo sitio.
  Mirar paisajes y paisanajes  con la misma dulzura con la que lo haría  ese Padre que siempre hace las cosas nuevas.
Y que sin duda seguirá guiando nuestros pasos en esta andadura que hoy reiniciamos.
  Comienza el curso. Gracias por estar ahí.

ROMANCERO GITANO