jueves, 30 de noviembre de 2017

YA PODÍA SER UNO DE MIS HIJOS



.- Pues tiene cara de buen chico
.- Lo es, lo es.
.- Y las que están delante que serán la madre y la hermana ¿no?
.- Supongo que serán familia si.
.- Pues estarán orgullosas...ya podía ser uno de mis hijos.
.- Bueno no desespere mujer, nunca se sabe.

Y mientras la conversación se producía pensaba en un amigo que tras quedarse viudo y despedirse de su trabajo en la banca, una vez criados sus hijos, ha decidido hacerse sacerdote. Las acompasadas voces de los coralistas del coro de la catedral de León me sacaron de mis pensamientos que huyeron embelesados tras las hermosas notas del Panis Angélicus. El ritual del sacramento del orden estaba llegando a su fin. Ya estábamos en el momento de la comunión.
No podía por menos conmoverme una vez más ante la belleza de la Liturgia católica. Miraba los rostros graves y solemnes de los sacerdotes, las hermosas dalmáticas de los Diáconos acompañantes, me recreaba en el deleite de una solemnidad dispuesta para recibir el Misterio. 
Un nuevo pastor estaba dispuesto a incorporarse al grupo de los elegidos para apacentar a las ovejas. Y el pastoreo de almas es ardua vocación que requiere fidelidad, templanza y gran dosis de paciencia. Guillermo, hombre sensato y templado,  es consciente de que la misión encomendada proviene de una vocación de héroes, pero también sabe que Dios no elige a los más preparados, sino que prepara a los que elige. 
“Te querrán cuando te necesiten y te olvidarán cuando no les hagas feliz, no obstante, da más de lo que puedas y entrégate sin reclamaciones”. Estos fueron los consejos del Obispo en los que exhortaba al nuevo presbítero a ser fiel pese a los sinsabores de su ministerio. 
Guillermo probablemente sabe todo eso. Pero juega con ventaja: ha descubierto  un enorme tesoro escondido que merece la venta de todas las posesiones terrenas. El Evangelio de Jesús de Nazaret. El amigo bueno que no quita nada y lo da todo.

viernes, 24 de noviembre de 2017

POR UN FAJO DE BILLETES

Entonces el francés sacó un fajo de billetes y se lo dio al policía. Luego agarró con fuerza la mano a la niña y se la llevó para siempre.
Yo gritaba impotente sin saber que decir mientras los viajeros que subían al tren contemplaban la escena curiosos.
El hablaba francés y yo no sé francés. Así que compensaba mi ignorancia gesticulando enérgicamente.



Aquel día Saosaw había sido vendida por su familia al turista. Se  la habían entregado  al guiri por una pequeña suma de dinero. Si hubieran podido enviarla a la escuela no tendrían que habérsela entregado. Allí, además de aprender se quedaban al comedor y la ración le servía de alimento para todo el día. Pero la escuela estaba muy lejos y Saosaw era una boca más en casa.


Pongamos que hablo de Saosaw

Mientras me contaba esta triste y real historia Sor Lucía clavaba en un punto incierto del infinito sus profundos ojos azules. Un rictus de desolación pobló su rostro a menudo pleno de jovialidad. Por eso ahora estaban recaudando fondos para comprar una furgoneta para la misión. Así nadie tendría necesidad de vender a ningún niño. La furgoneta suponía para muchos niños y niñas un salvoconducto de vida.


Es por ello que año tras año decidimos embarcarnos en un proyecto distinto pese a los quebraderos de cabeza que siempre traen consigo.  Este año, que hace su duodécima edición, los profesores de Religión Católica de la Diócesis de León colaboraremos con un centro de discapacitados llamado Mikomeseng en Guinea Ecuatorial impulsado y sostenido por las hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. En mi Instituto Eras de Renueva los alumnos de Reli ya están derrochando imaginación haciendo  postales solidarias para vender entre profesores, parientes y amigos. El objetivo entre todos los centros de primaria y secundaria participantes es llegar a los 6.710 euros que requiere el proyecto y si rebasamos la cantidad el resto del dinero irá destinado a Caritas. Un reto y un ejercicio de solidaridad preparando este tiempo de espera que llegará este domingo. Pronto será adviento y entonces empezará el tiempo de preparación y esperanza

Me pregunto cómo pasará la navidad Saosaw…aquella niña que vendieron dos veces…


viernes, 10 de noviembre de 2017

CARTA DE INVIERNO



Querido amigo:

Ya se que me has dicho que no te hable.
Que me has rogado que no te busque.
Que me has urgido para  que te olvide.
Pero es que los grillos me susurran repetidamente al oído tu nombre cuando cada noche camino por esta vereda bajo el cielo estrellado cuando salgo del trabajo.
Desde que te fuiste ya no acierto a recrearme contemplando las mimosas que se mecen en el árbol cuando paseo por la alameda del parque en el que me diste la mano por primera vez. Recuerdo la primera vez que viniste a buscarme. Cinco minutos por estar contigo lo merecen, me dijiste.
  Enredados, entre los brotes de los tamarindos,  adivino, bajo la  luz de las farolas, los posos de  aquellas miradas que me acariciaban cuando paseábamos enlazados haciendo proyectos que ninguno de los dos creíamos posibles alcanzar. Pero caminábamos desgranando sueños revoltosos que peinábamos acuñados por la brisa que nos regalaba la noche. Cerca de nosotros, el río discurría sereno.
Mientras recuerdo tus inexplicables silencios intento descifrar una vez más la razón por la que no he podido olvidarte mientras cavilo por que tú tampoco has logrado borrarme de tu recuerdo.
El desgranar de los días ha conseguido robarnos muchas cosas pero no ha borrado ni uno solo de los momentos que me legaste, los nombres que me prestaste o las vivencias que remontándote a lo más íntimo de tu alma quisiste compartir conmigo. 
No tengo demasiadas fotos. Nunca te gustó compartir reliquias ni fuiste amigo de obsequios materiales pero guardo entre mis más preciados bienes aquel bote de cenizas con las fotos de aquella mujer rubia que tanto significó en tu vida quizá por la dolorosa huella indeleble que te dejó a su paso.
Recuerdo la noche en que te fuiste, aquel olor a lilas que perfumaba la estancia vacía de muebles en la que nos dimos el último abrazo. Un abrazo que me supo a suspiro agonizante...como el amor que nos cobija y que se resiste a marchar...como esa enredadera erradicada que pugna por retozar rebelde mostrando sus verdes garras por cualquier lado del terruño.
Quisiera que ese jardín que cuidas con tanto esmero fuera la piel en la que yo habito. Que me mimaras, abonaras y cuidaras con el mismo esmero que acaricias las suaves flores de los jazmines que pronto asomarán en esta primavera prematura que amenaza con alterar el ritmo normal de las estaciones. 
Nosotros ya entramos en nuestro invierno.
Ayer peiné varias nuevas canas. Pero me resisto a disfrazar la verdad engañando al tiempo. Soy lo que soy y detesto la mentira, por eso siempre me costó encajar una parte de este amor que aún pervive pese a la distancia y el tiempo. ¿Será verdad que nos hemos querido? ¿O simplemente nos dejamos seducir por un sueño sin desenlace que nos endulzó como una quimera para que tu y yo hayamos podido soportar la hedionda herida que la rutina abrió en nuestros pechos sedientos de novedades?
Al declinar de mi vida quiero hacer recuento de las citas que planeamos y que nunca llegaron a producirse, aquellas escapadas deliciosamente perversas que nos llevaban a Paris para caminar cogidos de la mano a orillas del Sena. Conseguimos ir, pero separados por años y gentes que nos revelaron las delicias de la ciudad de la luz.
Mientras te escribo esta carta espero a que mi hijo venga a buscarme. Vamos al cementario. Su padre falleció ayer. Le quisimos mucho. Juntos hemos tenido una vida tranquila y apacible. En sus brazos hallé la serenidad y reposo que mi alocado temperamento necesitaba para vivir una vida de paz. La que nunca alcanzamos mientras estuvimos juntos.
Creo que esta será nuestra misiva número cincuenta desde aquella primera que me escribiste en la que me rogabas encarecidamente que no te hablara, ni te buscara y que te olvidara.
Ya ves que por enésima vez no te he hecho caso.
Cuídate mucho y no abuses del deporte. Ya no estamos en edad de hacer locuras aunque daríamos lo que fuese por hacer una juntos. Seguramente la última. Un guiño a esta juventud que ya nos abandona mi querido amigo.
Te quiero...no lo olvides. Siempre acaba escapándose este final revoltoso.

Tuya Violeta.



Violeta Stein Schindler

Benditos 16



Érase una vez cuatro jóvenes de 16 años llamados Ali, Dylan, Naima y Rober que se conocieron en un hospital. El motivo que les había llevado allí era desolador: los cuatro habían intentado quitarse la vida. Ali sufrió acoso a través de las redes sociales, Dylan se  sintió rechazado por su condición sexual, Naima se vio tratada como mujer objeto y Rober llevaba el,peso de la culpa por un accidente  provocado por él  que acabó con la vida de su hermano. Cuatro motivos distintos que les llevaron a una frustración existencial sin horizontes. Frente a un callejón que ellos vislumbraban sin salida la opción era abandonar este mundo por la puerta de atrás. Pero providencialmente los cuatro fallaron su intento. Conocerse en ese contexto, compartir sus miedos, angustias, tragedias e incomprensiones les hizo reconocerse como iguales en medio del dolor y recogerse mutuamente. La unión experimentada durante las terapias forjó unos lazos que sirvieron de urdimbre para evitar caídas posteriores.
La historia es el argumento de una obra titulada malditos 16 que hemos ido a ver esta semana con un numeroso grupo de bachillerato a Zamora. Durante la representación el silencio era sepulcral. Los actores, magistrales.que actualmente están de gira por toda la geografía española, hicieron un ejercicio dramático magistral. Y al final de la obra mantuvieron un coloquio muy interesante con los asistentes. Las cifras son escalofriantes. El suicidio Juvenil es la segunda causa de muerte En España . Las causas  muy diversas, pero tras ellas siempre se esconde el aislamiento y la falta de comunicación de los protagonistas del fatal desenlace.
Un aviso  para padres y educadores que debemos estar atentos ante la mínima señal de alerta. La adolescencia es un tiempo convulso y turbulento que debe ser apoyado, tutelado y suavizado por toda esa tribu que necesariamente se precisa para educar.
Al final de la obra uno de los actores, mirando fijamente a los chicos les animó a ejercer de adolescentes haciendo acopio de esa rebeldía tan propia de esta edad tan loca como deliciosa. Como delicioso fue oír sus risas, bullicios y cantos en el autobús cuando íbamos de camino .mientras a través de los cristales divisábamos el discurrir manso del Duero embellecido por los ocres del paisaje otoñal...

benditos 16....

miércoles, 1 de noviembre de 2017

DE PROFUNDIS



Las ausencias causan heridas indelebles. Nunca se cura uno del todo de ese tipo de dolor que causa la partida de un ser querido. Pero estamos diseñados para estar siempre mutando. Nuestra vida es un continuo tránsito con la maleta en ristre. Nacemos  mudando de estado tras abandonar entre lágrimas la placidez del seno materno. A partir de entonces todo es metamorfosis hecha de retazos a menudo dolorosos. Y es que el dolor está implícito en todo cambio y acompaña ese viaje movido que es nuestra existencia.
Toda pérdida supone un duelo que será directamente proporcional al afecto o vínculo que nos une con ese ser que ya no está en nuestras vidas. Cada partida nos prepara para nuestra propia despedida terrena.
En cierta ocasión una alumna excusaba una ausencia a clase haciéndome una confidencia.
Ayer no vine a clase porque se murió mi abuelo.
Solidarizándome con su tristeza  quise darle un abrazo que mitigara su dolor, que la reconfortara de lo que yo juzgaba una dolorosa pérdida. Pero ella confesó que no le unían fuertes lazos con el anciano. La adicción al alcohol de su abuelo le había mantenido separado de la familia y ella no llegó a conocerle demasiado
Profe, no pude llegar a quererle porque no se dejó, pero al fin y al cabo era mi abuelo.
Al instante un pequeño brillo de esperanza hizo bailar las pupilas de sus ojos.
Pensándolo bien si hoy tus ojos brillan, tu sonrisa resuena por los pasillos del instituto, compartes bocata con tus compañeros en los tiempos de recreo, y hablamos de ti en las evaluaciones cada trimestre cuando hay que poner las notas es en parte gracias a ese antepasado tuyo al que ahora estamos recordando. 
Podemos rezar por él. Al fin y al cabo era tu abuelo. Descanse en paz. Las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.



ROMANCERO GITANO