miércoles, 30 de septiembre de 2020

QUINO. IN MEMORIAM





 Quisiera no ser tan yo

seguramente me iría mejor.

Aunque en el fondo

no es tan malo quererse hondo.

No parece un desatino 

exclamar con el finado Quino.

¿No me notáis como estoy?

Ando fuera de mi. Hoy.

Justo a mi me tenía que haber tocado 

ser como soy.

TARDE HENCHIDA


 Y la tarde se deshizo

en un verso contenido 

la sonrisa del ocaso

en otoño acontecido.

Oporto riega tus praderas

mientras el ladrón,

oculto en la sangre,

rezuma retama henchida.

Y yo pienso 

en la nube enredada en la brisa.


domingo, 27 de septiembre de 2020

POEMA AL VUELO


 No borraré tus poemas

ni una coma, ni una nube

ni una ausencia

ni una duda.

Magnificaré tu aroma

inventándome una esencia

dibujaré en arena

tu silueta de espuma.

Seguiré con mis aderezos 

y con mis rezos,

y tú andarás entre atrezzos

enredando entre tus cosas 

y vuelta al inicio,

al entorno,

en un río 

sin retorno.


viernes, 25 de septiembre de 2020

LÁGRIMAS ABRASADAS

 


 Lágrimas abrasadas.

Por Marta Redondo.

Para Cadena COPE. León, 25 de septiembre de 2020.

Moria es moridero implacable de moribundos desesperanzados. Reducto rebosante de seres humanos hacinados.

Los 13.000 que claman desde sus  contenedores aquilatadores de sueños, implorando las migajas de una tierra prometida a otros.

Moria son niños huérfanos desnacidos deambulando desnortsdos por ásperos  caminos de tierra estéril. Alambradas que se alzan desafiantes dispuestas a rasgar las carnes del cielo que se les resiste.

Moria son ráfagas constantes de palabras que se entrechocan en una Babel imposible que confunde rezos y razas. Son estacas, peleas, golpes, ruidos voces. Miedo y desdicha. Llamaradas de terror que destrozan sueños rotos. Dicen que también provocadas por el maldito virus.

Ya no hay ojos temerosos que se pierden en la distancia clavándose en un horizonte.

Moria ya no es regazo de hielo. El fuego les expulsó convirtiéndoles en dobles desterrados. Les aisló más de la isla de Lesbos expulsándoles de la que fuera cuna de la civilización occidental. Vieja carcoma que rechaza a los diferentes sean refugiados, migrantes, extranjeros y pobres. Dicen que la  amenaza son ellos, los más amenazados que huyen del hambre, la injusticia, la pobreza. Esos que son como el Hijo del Hombre que no tiene donde reclinar su cabeza.

Pero Moria ya no existe, se murió entre lágrimas abrasadas.

viernes, 18 de septiembre de 2020

SE LES VE TRISTES

 Se les ve tristes. 

Esa fue la preocupación que expresó una profesora por el chat docente.

Tristes … y además “están  muy serios”

Y tenía razón. Aunque quizá sobre todo lo que están es un tanto asustados. Es cierto.

Quizá sea porque nos hemos empeñado en concienciarles de la necesidad de respetar las normas, cumplir los protocolos, ser escrupulosos en materia de limpieza y distancias. Ante la continua queja social de que los adolescentes y jóvenes deben enmendar su comportamiento para  evitar contagios masivos los profesores estamos insistiendo en las clases. Estos primeros días quizá les estemos bombardeando un poco para asegurarnos de que el mensaje cala con profundidad. 

Ellos escuchan pacientes enfundados tras largos flequillos y mascarillas mimetizadoras.

Les hacía un símil bélico en la primera clase:  somos soldados, hombres y mujeres que debemos combatir frente a un único enemigo bien identificado aunque tristemente no del todo conocido. En esta guerra contamos con las armas cuya eficacia más o menos conocemos : mascarilla, gel y lejía. La victoria dependerá de nuestra unión  en la lucha además de nuestra  capacidad para adaptarnos a esta realidad cambiante que nos circunda,  incluso de desarrollar y fortalecer esa débil tolerancia a la frustración que hemos dejado atrofiar. Teniendo  la certeza de que un ejército brillante debe estar bien preparado moral e intelectualmente para reconstruir lo que quede malogrado. Y que al mando debe estar un cuadro de mandos que sepa organizarles con humanidad y benevolencia no exenta de firmeza. 

Así, a medida que  se vayan ganado batallas, que cada vez serán más numerosas, poco a poco recuperaremos de manera amplia nuestra sonrisa , esa que de momento, tan solo de momento, permanece agazapada detrás de una trozo de silencio salvador. 

TWO HOURS.

 


Entre las brisas azules.

Silentes.

Sedientas.

Marinas.

Rocas.

Infinitas y dulces.

Acariciadoras y romas

Sutiles

Irreverentes 

Alocadas.

Las  manos

los ojos

se encontraron. 

Y, a su manera, se amaron.

Entre aguas cómplices.

Rocas de terciopelo.

Abrazo de arena.

Brisas azules.

Two hours.


viernes, 11 de septiembre de 2020

DE VUELTAS Y REVUELTAS

 Ya en capilla ¡Suerte! ¡Y a por ello!






IMPACTADOS

 

Impactados

Por Marta Redondo para IEL. Cope León. 11 de septiembre de 2020.

 

¿Recuerdan aquel impacto terrorista que fulminó  las  dos ingentes torres gemelas hoy hace diecinueve años?. Es de esas fechas que todo el mundo recuerda por la trascendencia de los acontecimientos que traen aparejados. Seguro que ustedes han regresado a la memoria ese momento escalofriante en que los aviones desgarraban las torres que,  desmadejadas, parecían desintegrarse entre unas llamaradas que nos helaban hasta el aliento. Recuerdo que yo estaba dándole el biberón a mi hija mientras miraba compungida la imagen preguntándome qué futuro le esperaba a mi bebé…

Inquietudes que nos desasosiegan porque nos sitúan en una incertidumbre que nos desborda y descoloca. Una suerte de desvalimiento que parece rebajar intensidad lumínica para dejarnos en penumbra. Como con poco margen de maniobra, nosotros que, como dice esa ranchera,  nos creíamos los reyes del mundo. Y resulta que no, que ahora va y llega un minúsculo virus que nos trastoca la existencia obligándonos a posponer proyectos, limitándonos el margen de maniobra y haciendo que el temor se nos instale en el corazón.

Pero no es buena estrategia la de buscar culpables: Dios, el gobierno, la familia, los compañeros…los acontecimientos no tienen por qué achacarse a un castigo  o conspiración. De nada sirve esparcir rumores que solo desestabilizan. Es mejor construir, buscar consenso y cooperar para que las cosas salgan adelante aunque a veces haya que violentarse un poquito.

Pienso ahora en todas aquellas personas que incluso dieron su vida por salvar a los atrapados en el fuego y la destrucción neoyorkinas mientras todo ardía en derredor. No se pararon a contemplar quién había sido el causante de los desaguisados. Actuaron y ya está. Con templanza  y valentía pese a la violencia del impacto. Esa debe ser la actitud. No se me ocurre otra mejor

 

sábado, 5 de septiembre de 2020

UNÍSONO

  



Contemplo su vuelo helicoidal que dibuja piruetas en el espacio que espera. Surgen de la nada y llenan el instante de vuelos alados en ropajes irisados, batir de sueños larvados que eclosionan en danza cómplice.

Son esas mariposas pareja que vuelan juntas durante breves instantes inundando de magia soleada el azul del cielo que se traslada al paisaje de mis ojos.

Aparecen en unísono cómplice, arrebatan, seducen, encantan, vivifican el alma. 

Como esas parejas de enamorados perennes que pasean a la orilla de un mar imaginado surcando un cielo en el que nunca  llueve.

Me gusta contemplar su vuelo. Me uno a su juego. 

Ese que siempre aparece por sorpresa poblando de esperanza un horizonte donde reina un arcoíris que salió sin que le convocara la lluvia.

Son las mariposas que contempla la violeta oculta entre la mata de azahar.

 La misma que quiere ser reina en  jardín de secretos.

POSESIÓN INFERNAL

 


viernes, 4 de septiembre de 2020

LA PRIMERA CLASE


 La primera clase

COPE León

4 sep 2020

Esta primera clase tiene que ser distinta.

Imposible empezar como todos los años.

Al traspasar el umbral de la puerta de su aula me encontraré con sus miradas  cargadas de incertidumbre e inevitablemente recordaré aquellos días de clases online jalonadas de ecos desnudos, carentes de  rostros de carne y hueso y vacíos de esas risas que suelen abundar en  sus escasos silencios. Aquellas sesiones en que comenzábamos surgiendo de las pantallas como presos de un atroz encantamiento que paralizó nuestro mundo hasta entonces conocido. Aquel trece de marzo en que nuestra  cotidianeidad se tornó pesadilla distópica.

Pero será necesario luchar contra esos  nubarrones de malo recuerdos y concentrarse en las sonrisas que irán renaciendo en sus pupilas.

Recordaremos los protocolos, las nuevas normas, insistiremos en la necesidad de ventilar espacios y mentes. Y retomaremos el rumbo del conocimiento enlazando con todo lo vivido y aprendido.

Fueron muchas las reflexiones extraídas en el reposo impuesto, los aprendizajes adquiridos con el estrechamiento de los contactos familiares, las relaciones sociales fortalecidas con los vecinos hasta entonces desconocidos, la empatía con el sufrimiento, la ejemplaridad de los trabajadores y trabajadoras de todos los sectores que mantuvieron la marcha del país cuidando de nuestra salud y seguridad. 

Todo eso fueron aprendizajes de los que aún hay que extraer muchos frutos.

La maquinaria está en marcha, la vida sigue su curso.

Comienza el de este año.

Miremos al cielo, recemos y confiemos.

martes, 1 de septiembre de 2020

CORAZONES, NO SE SI CON O SIN BATA. PERO SIN DUDA GRANDES.

Hay personas que parecen salidas de un cuento de hadas.

De esas que embelesan e invitan a enseñar porque nos dibujan reinos secretos donde el bien siempre gana y la bondad consigue acaparar el mayor protagonismo. 

Son personas que se parecen a esas películas de finales felices que dejan un sabor de boca dulce como el del chocolate que queda olvidado al fondo de la taza y que uno rebaña con ahínco sabiendo que se derretirá en el paladar dejando el mejor de los recuerdos.

Sujetos de sonrisa perenne por los que el mundo, si ha pasado, no ha dejado ese regusto amargo del resabiado que ve intrigas y maquinaciones perversas por doquier.

Aparecen cuando menos te lo esperas, como el arcoíris en días de lluvia, regalando, sin afán de exhibición los colores diáfanos y primigenios del alumbramiento reciente. Desafiantes ante la lluvia, porque sonreír siempre, es desafiar a las leyes de la gravedad imperturbable que alguno lleva colgando en el rostro de manera perenne. Como si sonreír fuera sucumbir y claudicar ese orgullo irrisorio que a veces nos vuelve tan tontos.

Yo he conocido a personas así. Se me han regalado.

Como el domingo pasado cuando la rizosina y arrolladora Olga me obsequió, así de repente, como sin motivo aparente, en un encuentro casual en medio de un bar,  un corazón para agradecerme mi trabajo de profesora al pie del cañón.

O como el granadino Juanpe que apareció en medio del confinamiento para darle clases de matemáticas gratis a a Rebeca. Porque si. Porque quería ayudar a alguien en medio de aquella desolación. Y desinteresadamente se conectaba miércoles y viernes para resolverla dudas e inyectarle ánimo. Tenía una academia de enseñanza y cuando se reanudaron las clases siguió con su tarea de ayudar desinteresadamente  a aquella niña leonesa a la que nada tenía que deber. Altruismo en estado puro,. Quisimos agradecerle el gesto enviándole un lote de productos leoneses por aquello de no dejar que una buena acción se quedara sin recompensa. Lástima  no habernos podido conocer. Pero quizá lo realmente bueno tenga que llevar ese sello de autenticidad. Hacer y desaparecer.


La tercera persona a la que he conocido es al bueno de Javier, un vecino de un pueblo de montaña preocupado por el futuro de su pueblo al que quieren coser  a molinos por un puñado de dólares manchados de mugre porque quieren esquilmar un valle hermoso. Y todavía queda mucha gente a la que le sigue importando el aire puro, la belleza de los Montes, el aleteo de las aves libres cortando el viento, el canto sereno de las pájaros  dibujando escenas en un paisaje límpido. El zumbido sordo de las abejas fertilizando las flores sumidas en deleite en puro néctar. Prefieren eso a un montón de aceras, teles de plasma o actuaciones festivas cocidas a base de decibelios. Arcas llenas de tierra, solo eso.

Pero vuelvo a mi amiga Olga. Porque su regalo, que puede parecer pequeño significó mucho.

El triunfo del bien, el renacer de la ilusión por seguir adelante, el pálpito de la vida. 

La alegría de vivir que debe reinar siempre por encima de toda circunstancia, lugar o acontecimiento.

Un pequeño gesto que al menos a mí me alentó para empezar de nuevo con todas las ganas del mundo.

Los finales felices no son un cuento, y si lo fueran ¿qué importa? ¿A quién no le gusta un cuento bien narrado?






ROMANCERO GITANO