martes, 8 de marzo de 2016

DE CÓMO LÁZARO Y PORFIRIO SE ENCONTRARON CON EL CRUCIFIJO














Porfirio no podía creerse lo que la vieja Manuela le estaba pidiendo. Aquella mujer menudina siempre le había parecido un ser un tanto curioso en sus ademanes y presencia física. Su porte le recordaba a uno de esos personajes caricaturescos que tan bien solía plasmar Goya en sus retratos, patizamba, pizpireta, con cuatro pelines que haciendo derroche de una habilidad pasmosa sabía sujetar magistralmente en orondo moño sobre una despejada nuca.

Manuela venía exhibiendo un enorme crucifijo en sus manos un tanto alterada.

¡A mi finado  Juanillo no le gustaban los crucifijos!¡Decía que a Él le gustaba el Cristo como lo cantaba Serrat en su saeta!¡El que anduvo en la mar!Nada de clavarle en maderos!
Así que Porfirín, sepárame al Cristo de la cruz. Yo a mi Juanillo tengo que darle gusto. Siempre le obedecí en todo.¡Cómo no voy a hacerle caso después de muerto! ¡Ayyyyyyy!.

Los lamentos fueron interrumpidos por un bocinazo sonoro fruto de un encuentro nasal con el pañuelo para aliviar de mucosidades del conducto  respiratorio.

Porfirio, una vez repuesto del estruendo propinado por  la anciana trató de serenarla.

 ¡Tranquila Doña Manuela no se altere! ¡Que le va a subir el ácido úrico!. Yo quitaré los clavos de ese Cristo con este alicate. El Cristo para Juanito y el crucifijo lo pondré aquí colgado en la estantería. Su misión tendrá.

 Un rato después de mucha plática el buen y paciente Porfirio consiguió echar a la pobre viejita de la chatarrería. Tenía muchas ganas de quedarse sólo. Se dejó caer pesadamente en la silla de la oficina, tomó los alicates y pacientemente consiguió quitar uno a uno los cuatro clavos de metal que unían el Cristo plateado a su cruz. Colgó la cruz de una alcayata mientras un temblor le recorría el cuerpo pensando que aquella cruz destinada a adornar un féretro se quedaría una buena temporada como centinela en la oficina.

 Hacía justo una semana Porfirio cegado por la desesperación había intentado quitarse la vida en aquella oficina y milagrosamente fue salvado por su amigo Lázaro que llegó momentos antes de que la última gota de sangre le mandara a vivir otra vida. 

Ahora estaba vivo y aquel crucifico salvado de ser compañero de un muerto llamado Juan estaba allí con Él. Una lágrima salió de modo imprevisto de su ojo derecho.Recordó el momento en que intentó que el cuchillo seccionara las venas. Inútilmente se profirió varios cortes sin lograr que saliera una sola gota de sangre durante los primeros intentos. Estaba claro que desde arriba alguien estaba haciendo algo. No era su momento. Y la presencia de aquel Cristo era algo más que una mera casualidad. Cayó de bruces al suelo  mientras le rogaba a aquel Cristo rescatado que también le rescatara a él..una vez más.

lunes, 7 de marzo de 2016

LÁGRIMAS





El viernes se fueron cuatro misioneras de la Madre Teresa de Calcuta a mano de unos desaprensivos por tierras de Yemen, doce personas más fueron asesinadas con ellas y un sacerdote raptado. Pocos lloraron su muerte o la exaltaron recordando su memoria exhibiendo lazos en algún perfil. Su crimen fue seguir al Maestro por excelencia atendiendo ancianos y discapacitados. Poco antes de ser asesinadas habían estado rezando.

Este sábado también nos dejó uno de los grandes directores de los últimos tiempos: el gran Nicolaus Harnoncourt, uno de los que mejor supo interpretar a Mozart, rompedor por muchas cosas: dado a interpretar las obras con los instrumentos originales para las que fueron compuestos, enemigo de la batuta, artesano de sonidos, investigador incansable en busca de la perfección melódica.

Son muertes distintas, violentas las primeras, serena y natural la segunda. Pero abandonos en definitiva, separaciones que nos dejan huérfanos de belleza y justicia, de arte y bondad.

Al menos tenemos las lágrimas y algunas notas hermosamente enlazadas que el gran Wolfgang Amadeus Mozart quiso regalarnos en su Requiem en Re menor para atenuar el dolor de la separación.






domingo, 6 de marzo de 2016

VIAJE A CASA





¡Qué Dios tan fascinante este nuestro!
¡Qué manera de arrasar con esquemas y prejuicios!
Donde toda lógica apunta a la condena El saca de su chistera creadora esa infinita misericordia y nos recoge del suelo cuando ya estamos mascando barro.
Nos mira con una ternura que redime y olvida lo pasado. Y nuestra sola presencia le desborda de amor conmoviéndole las entrañas
Que todo está borrado, que no hay cuentas, ni condenas, ni reproches. Tan sólo perdón y alegría. No hay deudas y las ofensas se olvidaron. ¡Menuda lotería nos ha tocado!
Sólo nos espera un entrañable e infinito abrazo que nos dice que siempre es tiempo de volver. Él se encargará de ayudarnos a poner todo en su sitio.
"Todo lo mío es tuyo y tu estás siempre conmigo...". Aún cuando hoy no quieras nada conmigo...se que volverás...querido hijo pródigo

viernes, 4 de marzo de 2016

DEFECTUOSA Y ESCANDALOSA HUMANIDAD





Porque es lo correcto
Esto dicho por un adolescente inconformista a penúltima hora un viernes cuando uno está a punto de claudicar sabe "a gloria"
La contestación venía a colación de una pregunta que planteada en depende que contextos puede ser como cerilla lanzada en mitad de un angosto y sediento campo.
Chicos...pero...¿Por que tengo yo que obedecer a mis padres?. Mi intención era provocarte, que levantaras la cabeza del dichoso cuaderno. ¡Lo conseguí!. Reconozco que siempre me han gustado un poco los contestatarios son los que más sorprenden.

Y tu contestaste..."porque es lo correcto".

¿Quien iba a pensar esto después de que a principio de curso me dijeras si iba ponerte falta si no asistías a clase?. Es que en cuarto la Reli no es obligatoria y a mi me han obligado a apuntarme. Está claro que pensabas "pirarte" más de una. Curiosamente no has faltado ni a una sola.

Y cada día has ido sorprendiéndome y recolocando mis esquemas respecto a tus planteamientos ante la vida.

¿Es correcto obedecer a un padre incluso cuando no se lo ha ganado?

Y os conté la historia de aquella niña rubia que tuve por tierras pucelanas. El primer día de curso me habló exultante de su padre como la persona que más admiraba este mundo. "Mi padre, que es profesor, ha renunciado varias veces a plazas en ciudades e institutos en los que estaba muy a gusto por acercarse a mi hermana y a mi". Esa niña más adelante lloraba porque su familia materna le desaconsejaba declarar en un proceso de custodia a favor de su padre "porque se había ido a vivir con un hombre". ¿Qué hago profe?.
"Pues seguirle queriendo...es tu padre".

Y también la de aquella otra niña de piel oscura que fue duramente corregida por su padre.

"Los padres dominicanos corrigen a menudo de esta manera a sus hijas"- me decía la niña llorando herida de cuerpo y alma.

 Unos meses más tarde, recompuesta la situación familiar y laboral en su casa recuerdo que mientras paseaba por la clase observé que la niña anotaba debajo de la fecha del día la siguiente frase "te quiero papá", la fecha era el 19 de marzo. Constantemente nombra a su padre en clase.

Por tierras medinenses una niña tuvo que ser derivada a un centro de acogida después de una corrección parental desmedida que parecía no ser un hecho aislado. La niña salía los fines de semana para estar con los suyos. Una de las veces la contemplé en animada charla comiéndose una pizza en medio de la plaza mayor con su padre.

Es ley de vida, querer a los que nos han dado el ser. La cuestión es donde situar los límites de la corrección paterna y hasta donde debe llegar el amor filial.

Y por supuesto dejar claro que la labor del docente y de los centros es denunciar cualquier caso de maltrato de un menor.

Pero lo que es imposible es dominar el corazón y los afectos.

Recuerdo una escena que me impactó en un anuncio televisivo, un niño maltratado por su padre le extendía los brazos pidiéndole protección precisamente al mismo que le estaba causando un daño físico y moral inmenso.

Curiosamente es uno de los mandamientos "Honrarás a tu padre y a tu madre" sin más...sin especificar las caracterísiticas que cualquiera de los progenitores debe tener para ser honrado.

Pienso en esa frase que mi querido amigo me dijo en cierta ocasión. La pronunciaba Nick Nolte en la película  El príncipe de las mareas:

"...aprendí que necesitaba amar a mis padres con todos su defectuosa y escandalosa humanidad. Y que en las familias no hay crímenes imperdonables".

 Tengo que volver a ver esa película y tu también. Te dejo la escena. Disfrutarás,


miércoles, 2 de marzo de 2016

RAPSODIA ESPERANZADA








                         Acariciar con la mirada los paisajes que transcurren.
                             Buscar la belleza en medio del gélido invierno
                              Atesorar momentos para lóbregos instantes
                                   Esperar contra todo pronóstico
                                  que vuelvan los scherzos a vibrar
                                   y aniden las golondrinas precediendo
                                    a una primavera galana y galante
                                             que siempre llega.
                                     Aun cuando asesinen cigüeñas
                                               corra la sangre
                                               soplen lo vientos
                                     y rebosen las aguas devastando,
                                     siempre llega el ángel bueno
                             que nos devuelve la caricia de la mirada divina.
                     Que cura, redime y salva irradiando de luz cuanto contempla.

lunes, 29 de febrero de 2016

UNA LECCIÓN DE ORACIÓN





Un célebre santo dijo una vez que la oración es la "bomba atómica" de los cristianos
Quizás sea una exageración tal aseveración pero lo que si es cierto es que quien  practica la oración con convicción afirma que tiene la virtud de sosegar el espíritu al establecer el hilo directo con Dios.
Una compañera me abordó sutilmente por el pasillo la semana pasada. Con gesto preocupado me pidió ayuda para rezar el rosario. Su cara angustiada reflejaba estar atravesando momentos difíciles. No quise preguntarle el motivo de su desasosiego. Me limité a facilitarle  las instrucciones para rezar esta hermosa oración mariana y le facilité la documentación necesaria para que acudiera a una devoción que he conocido gracias al Papa Francisco: la novena a la Virgen Desatanudos. ¡Cuantos nudos tenemos en nuestra vida que nos impiden ver las cosas con claridad! Hemos querido rezarla juntas pero las complicadas agendas que impone la vida diaria no nos lo han permitido. No obstante me consta que ha empezado a rezar y se siente mucho mejor.Seguro que la Virgen ya está empezando a ocuparse de sus cosas. No falla.
Confieso que cada vez creo más en el poder de la oración. Y pienso a menudo en ese pasaje de la Biblia en el que mientras Moisés mantiene los brazos en alto serán los israelitas los que ganan la batalla. Sin embargo cuando por el cansancio bajan, acuden a sostenérselas Aarón y Hur. Gracias a esto Josué al frente de los suyos logra ganar la batalla. 
Cuando escuchaba esta historia me parecía un poco como de cómic imaginándome la escena y reconozco que me producía cierta hilaridad. Pero con el tiempo cada vez más pienso en ella y he corroborado la gran verdad que encierra. 
Necesito rezar, y veo que los demás también. Se ha convertido en una auténtica necesidad buscar un momento de soledad para recoger el alma y elevar los ojos al cielo buscando la protección amorosa de un Dios que me busca para amarme. Aunque muchas veces sea con el afán egoista de lograr aquietar el alma de los murmullos mundanos que nos agitan ese ejercicio de recogimiento en búsqueda del Absoluto libera de ¡tantas cosas!. Cuantas veces durante el diálogo orante he hallado la solución a un problema enquistado o relativizado algún asunto que había dejado crecer desmesuradamente por obra y gracia de mi imaginación desaforada.
Por eso siempre invito a rezar a otros, y rezo por sus cosas. Las preocupaciones de mis familiares, alumnos y amigos son también las mías. 
Esa lección que hoy has aprendido debes aplicarla todos los días. No sería justo acordarse de Santa Bárbara cuando truena.
La canción que hoy te regalo se llama Santa Lucía, que es la patrona de la vista interpretada por Pavarotti (no siempre voy a recurrir a mi admirado Plácido Domingo).
Y hoy recordaré esos ojos que deben recuperar la vista y contemplar la belleza de un mundo que invita a la oración de gratitud por estar vivos y poder disfrutar de tantas cosas buenas.
¡Que Santa Lucía le conserve la vista!¡Y a ti también!

domingo, 28 de febrero de 2016

METERSE EN LA PIEL DEL OTRO




Siempre me fascinó la elegancia de Gregory Peck. Creo que es el primer "chico" del que me enamoré.

 Desde la primera vez que le contemplé en "Las llaves del Reino" quedé fascinada del magnetismo que desprendía en todos sus gestos mesurados, serenos, delicados que transmiten nobleza y profundidad a través de la pantalla.

La interpretación como protagonista en la célebre película "Matar a un ruiseñor" basado en el libro del mismo título de la recién fallecida Harper Lee le valió un Oscar al mejor Actor en 1963 en el que los expertos consideran el mejor papel de su carrera.

Encarna el papel de un abogado honesto -Atticus Finch -  viudo y padre de dos hijos: "Scout" y Jem. Al abogado le toca el difícil papel de defender a un negro acusado de abusos y asesinato a una joven blanca. La trama se desarrolla en pleno sur de Estados Unidos en una sociedad que aún veía con buenos ojos la esclavitud y mantenía las distinciones por motivo de raza. El final descoloca al expectador cuando irrumpe en escena un personaje del que nadie esperaba nada bueno.

La hija menor de Atticus será la narradora de la historia que va desgranado este pequeño relato que engancha al espectador desde el inicio del film. El director Robert Mulligan parece haber rodado la película encarnándose en la mente e un niño. Afronta el guión con una exquisita sensibilidad y delicadez alejada de toda sensiblería ñoña.

He constatado con mi hija mayor su capacidad de "enganche" a pesar de el blanco y negro. La película le encantó.

Os dejo esta preciosa escena con indudable valor educativo en el que padre e hija llegan a un acuerdo mientras su padre le explica con una exquisitez y ternura no exenta de autoridad la necesidad de "meterse en los zapatos del otro".

La película transmite un mensaje esperanzador  y tiene un indudable valor educativo en el entorno doméstico y escolar.

CERRARON SUS OJOS