Belleza. Quiero captarte en esos instantes para apropiarme de un poco de eternidad...
viernes, 30 de julio de 2021
HASTA EL CURSO QUE VIENE
Llegamos al final de una temporada de sobresaltos, anhelantes de reencontrarnos con los paisajes estivales. Regresan a nuestros pueblos, en racimos, los alejados, tal vez un tanto más recelosos por las circunstancias, pero siempre anhelantes de compartir recuerdos y vivencias. Las terrazas de los bares se pueblan de cafés mañaneros compartidos, risas al atardecer. La iglesia se llena de fieles que se miran expectantes a pesar de la insoslayable mascarilla, y los caminos se pueblan de paseantes vecinos y foráneos que detienen su caminar para narrarse los aconteceres que llenaron el extraño curso que nos vio sortear obstáculos y lidiar sobresaltos. En las conversaciones el protagonismo es para el de siempre, que sigue pertinaz en sus oleajes, pero también se habla de los ancestros, y de los tiempos de antaño en que todo se adivinaba más cristalino y afable. En derredor riadas de niños crepitan cascabeleros ajenos a preocupaciones adultas. Y los abuelos, en el banco distante del tiempo combaten el olvido perdiendo su vista en las montañas.
Sucumbe la tarde.
El día acaba en un deseo sincero y santo.
Hasta mañana, si Dios quiere.
Hasta el curso que viene, amigos
domingo, 25 de julio de 2021
viernes, 23 de julio de 2021
sábado, 17 de julio de 2021
domingo, 11 de julio de 2021
EN RE MENOR
Y el ataúd errante se precipitó al crepitar del fuego, dispuesto a evaporarse entregado a las cenizas, el olvido y las lágrimas fingidas de la viuda de alpargatas negras. Ella se olvidó de contratar el responso por el alma del difunto. En el fondo estaba segura de que su finado esposo se dirigía a las llamas de la condenación eterna. En mi cabeza sonaban las notas del Requien de Mozart, en re menor.
domingo, 4 de julio de 2021
CUENTO
Lacia y lenta la violeta languidecía
disipaba
su recio color púrpura entre las hendiduras
del añejo portalón de roble
que custodiaba el acceso
al caserón de adobe.
El sol se filtraba a través de las rendijas
de las estancias solariegas,
luz latente tras los ventanales opacos.
Y la Luna gemía por el abandono.
En esto llegó un colorín sonoro
viveando el tapiz sonoro del enrejado.
Gorjeaba alentando a la mañana
en ímpetu raudo
volviendo romas las aristas del olvido.
Y se posó en la violeta lánguida
que palidecía,
y cantó sus trinos lisonjeros,
y crepitaron las aguas del manantial arcano,
y estalló la noche en la ventana,
y se escapó la Luna en la mañana,
y sonaron versos
en el dulce anhelo
que a gustar convida.
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Soy profesora de Religión en un Instituto de Enseñanza Secundaria en la provincia de Valladolid, concretamente en Medina del Campo. El prime...
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Esta semana se ha celebrado un acontecimiento muy importante: el bicentenario de la fundación de la congregación de las Carmelitas de la ...






