viernes, 27 de diciembre de 2019

NOS VINO A SALVAR


Los ángeles cantan
adoran al Rey
al Niño encarnado 
Mesías soñado
Nos vino a salvar.

 Tras una búsqueda vana
Entre pajas fue alumbrado.
Su Madre canta una nana
A este diosito dorado

Los ángeles cantan
adoran al Rey
al Niño encarnado 
Mesías soñado
Nos vino a salvar.

Gentes de campo sencillas
Vienen a ver al lucero
En el pesebre ya brilla
Quien salvará 
Al mundo entero.

Los ángeles cantan
adoran al Rey
al Niño encarnado 
Mesías soñado
Nos vino a salvar.


La Virgen le está mirando
A su bebé chiquitín 
Mientras JOSÉ cavilando
Como huir de Herodes el ruin.

Los ángeles cantan
adoran al Rey
al Niño encarnado 
Mesías soñado
Nos vino a salvar.

Y tres   magos dadivosos
Llegan colmados de anhelo
Vienen siguiendo curiosos.
A un nuevo astro en el cielo

Los ángeles cantan
adoran al Rey
al Niño encarnado 
Mesías soñado
Nos vino a salvar.


EL CEREBRO YA NO


lunes, 23 de diciembre de 2019

UN PASEO NAVIDEÑO




     Fue placentero y educativo el paseo navideño que nos dimos con los bienaventurados del mundo de la mano del misionero sacerdote Camboniano Miguel Ángel Llamazares en el retiro conjunto del pasado sábado. Conocer la idiosincrasia de algunos  pueblos del mundo a través de la representación del misterio de la Navidad como esa cualidad  de  los papás pigmeos que pasan muchas horas con sus bebés en brazos porque no recuestan a los niños mientras las mamás se afanan en tareas varias,  o que el signo de la Navidad por excelencia en Filipinas es el farol donde aunque a veces nos tiren de las orejas a los españoles por alguna que otra fechoría cometida, nos agradecen sobremanera el regalo de la fe que permite que un 81% de la población del pueblo filipino sea católico. Un pueblo en donde a los okupas se les llama squatters que también son por extensión las chabolas donde anidan. Y que hay cientos de esas destartaladas casetas que en algunos barrios de Manila se hacinan alrededor de las vías del tren. Pero sin embargo  está miseria no les impide engalanar las calles con motivos navideños, ni les resta devoción para acudir a una largas misas nocturnas que durante nueve días previos a la navidad les hace salir a las cuatro de la mañana para las celebraciones del Simbag Gabi. Contemplamos fotos de estas celebraciones atestadas de feligreses que rezaban en torno al sagrario durante la eucaristía. Filipinas es un pueblo muy expuesto a las calamidades naturales, nos decía, pero la Fe, en medio de estas tragedias les ayuda.
    Miguel Ángel compartió con nosotros una anécdota que le marcó cuando siendo más joven participaba en una campaña de sembradores de estrellas. Al ir a colocarle a un señor una pegatina estrellada en la solapa, el asombrado viandante le espetó extrañado. Ah pero es Navidad?
    Seguro que más de uno nos haría la misma pregunta a juzgar por el despiste que manejamos así que habrá que decirlo bien alto y claro.

Que sí hombre, que Dios ha nacido.
¡Es Navidad!


domingo, 22 de diciembre de 2019

LOS NIÑOS DE SAN ILDEFONSO


Los niños de San Ildefonso me lloran el alma.
Sus cantos repetidos
suenan fúnebres.
Yo recuerdo a mi padre
Con sus gafas
comprobando la suerte empapelada.
Ilusiones doradas
para entregar a sus hijos.
Sueños de padre
que ama con sencillez.
Aquellos ojos vivos
que brillaban en la ausencia.
Quisiera tener memoria
para desgranar más recuerdos.
Pero ahora los cantos navideños
de esos arcángeles del bombo
me recordaron que hoy
hubieras hecho 90.
Duele tu falta.
Hiere tu ausencia.
No quería decirlo papá
pero me duele tanto...


SIN CASI SER



yo no quiero ser YO.
Quiero diluirme en el campo.
Entre las margaritas.
Y pasar desapercibida.
Como una gota de lluvia 
enredada entre las hojas.
Oculta de las miradas.
Para que nadie me duela.
Para que nada me hiera.
Para que tú no me leas.
Silenciosa como espuma muda.
Sin casi ser.

sábado, 21 de diciembre de 2019

AUSENCIAS HUECAS




Hueca de  caricias.
Taladrada de ausencias.
Y ahora me dejo
llevar por el presente
que urge.
Revuelta por ansias
Calladas y cuerdas.
Rapiña y ruina.
Nunca llega lo pleno.
Se murió atenazado
Insatisfecho y ausente.
El aguacero vino con las nubes.
Y la noche nos llenó de besos.
Y derrapó en el pavimento 
entre gomas de espuma.
Te amé como casi nunca.
Me quisiste como nadie.
Porque sólo tu ausencia me ama
como quise hacerlo yo.
Cómo duelen las caricias calladas
que se enredaron en la noche.
Vuelan las olas
y acarician los oídos dormidos.
Ruge la llama
rasca la prisa.
Roba la brisa.
Cubren los sueños
gotas de lluvia.
Callan los versos.
Tintinean tus latidos.
En el corazón de la noche.


LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ


CERRARON SUS OJOS