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viernes, 4 de febrero de 2022

EL MÉTODO NADAL

 


El método Nadal.

 

Todo un ramillete de buenos ejemplos nos ha traído la reciente Victoria de Rafa Nadal el pasado domingo en Australia. Desde su tenacidad al remontar una lesión que le tenia en muletas, pasando por su capacidad de lucha ante el resultado adverso de dos sets en contra hasta las esperanzadoras declaraciones de su eterno rival y sin embargo amigo Roger Federer: “Ha sido  Increíble. Nunca subestimes a un gran campeón. Tu increíble ética de trabajo. la dedicación y el espíritu de lucha son una inspiración para mí y para muchos otros en todo el mundo” 





Al hilo de este ejemplo y del mundo del tenis permítanme hacerles una recomendación cinematográfica de un estreno que ahora mismo está en la cartelera leones: “El método Williams” la historia del plan que un padre se trazó para formar a dos de las grandes tenistas femeninas de la historia: Venusy Serena Williams, de origen humilde, negras en un mundo colonizado por los blancos consiguieron llegar a lo más alto gracias a la tenacidad de unos padres  que siempre  tuvieron  claro que lo primero era la familia y que ella es el entorno idóneo para fraguar cualquier sueño. 

Rafa también sabe que la suya lo es. Entrenado por su tío Tony Nadal, y casado con su novia de toda la vida. 

La familia, ese lugar al que siempre acudimos para recabar fuerzas.

Grande, Nadal. Todo un ejemplo.

lunes, 12 de agosto de 2019

VILLALFEIDE, EL MILAGRÍN MONTAÑERO

Los voluntarios del pueblo de Villalfeide.
Pablo Díez Aparicio, mi alumno, con la camiseta naranja.


Aquí querría yo ver al que acuñó el término de la España vaciada.
Y a los que preconizan el triunfo del individualismo asegurando que cada uno va a lo suyo y que se ha perdido ese espíritu de colmena que impide llevar a cabo trabajos comunales.
Aquí querría yo ver a los que aseguran que la juventud está perdida y que sólo “andan al botellón”.
Invitaría a todos los que aseguran la imposibilidad de movilizar a una colectividad buscando el beneficio mutuo.
Les diría que vengan a Villalfeide.
Y conozcan a Javi, ese empeñado director técnico de una carrera que cada año moviliza a cientos de personas entre organizadores, corredores, familiares acompañantes , y personas varias encargadas de la asistencia sanitaria y del orden. Un evento que supone un motor económico para la zona. Uno de los empeños de la organización – nos aseguraba Javi- es que los beneficios económicos repercutan en el pueblo y alrededores. De ahí que año tras año los patrocinadores apuesten por este sueño compartido.
Y se maravillen ante todo un pueblo implicado en la organización de un evento deportivo que va más allá de una simple carrera de montaña. Es una gesta que ya va este año por su novena edición.
Este vez quería disfrutarla. El pasado me atenazó un poco la congoja. Pero el miedo ayer  se tornó en disfrute, un tanto sufrido pero gozo en definitiva. Pese a esa cuestina puñetera que traidoramente nos esperaba al final de la carrera antes de enfilar la bajada al pueblo.


Pero si algo tengo que destacar es la espléndida labor de los voluntarios. Desde ese equipo simpático que nos repartió suerte, dorsales y camisetas hasta todo ese elenco de personas que nos esperaba en distintos tramos del recorrido. Tere, que amablemente se ofreció a custodiarme la mochila. Miguel que se desgañitaba desde la Peña de arriba y al que se oía casi desde el pueblo. Pulmones admirables sin duda. Menudo subidón de adrenalina oírle en medio de esa dura ascensión.
O Santi, acompañantedelspeaker, que haciendo honor a su nombre peregrino nos salió al camino para animarnos en nuestro duro peregrinaje montisco. Y Cecilia y Amanda, dos encantadoras jovencitas universitarias de larga melena y encantadora sonrisa que nos esperaban para ofrecernos el agua que como el de la de la samaritana sabía casi casi a vida eterna. 
Y el niño Adrián que con su intercomunicador informaba concienzudamente de que la corredora con el dorsal 239, una de las últimas, acababa de pasar por su puesto de control.
O Pedro, que como roca firme, ya casi al final del recorrido nos consolaba asegurando que el final de la carrera estaba cerca.
Ya casi paladeando   la meta un delicioso grupo de niños multicolor esperaban con las manitas extendidas para recibir las palmadas de los exhaustos corredores que no podíamos reprimir esbozar una sonrisa cansada ante tan tierno espectáculo. Ellos serán los que tomen el testigo de una labor bien hecha.
Toda una sinfonía de gentes de procedencias y edades varias empeñadas en que todo saliera bien. Sonrisas cuyo nombre quisiera recordar.
Y el tramo final acompañada de mi alumno Pablo Díez, clasificado en tercera posición en la categoría de cadete, una futura promesa sin duda. Grande en todos los sentidos. Gracias Pablo, me diste la fuerza que necesitaba. 
Por cierto, volví a acordarme de mi Ángel de la guarda, el corredor escoba que tanto ánimo me infundió en mi bautismo montañero. Se que seguía custodiando al último deportista que llegó a la meta como buen ángel. Un cariñoso recuerdo para él.
Terminar la jornada bajo una carpa disfrutando de una exquisita comida preparada por las gentes del pueblo y encontrarse con Mario, el jilguerín de Casares,  que ya había subido a las 7 de la mañana al pico para hacerles fotos a los corredores  fue como la traca final o el broche de oro para una jornada deportiva y festiva 
Villalfeide, cómo llenar de vida y entusiasmo un paraje hermoso hermanando gente y montaña.
Una propuesta para el año que viene: colocar un podium para todos esos voluntarios con cientos de medallas por apostar por lo vuestro que es también lo nuestro.
Viva al pueblo montañés.



viernes, 2 de agosto de 2019

GIMNASIOS



GIMNASIOS 
Por Marta Redondo.

La reunión de taichi es mañana a las cinco.
Ese era el contenido que desvelaba el número uno en rojo colocado sobre el icono de Whatsapp.
En el gimnasio. Aclaraba.
¡Quién lo hubiera pillado en aquellos tiempos mozos en que no teníamos de eso! Cuando no había más gimnasios  que las carreras matutinas por el camino que discurría paralelo a la vía del tren, ni más deporte que los partidos de futbito en la cancha del instituto o las panzadas de agua en pandilla en el pozo “Chusco” en los atardeceres del Torío. 
Pero hoy los imperativos que nos han traído las ansias repoblatorias ante los desafíos de la España rural vaciada requieren medidas urgentes también en materia de hábitos de vida saludable, ocio y bienestar. Así que no podía faltarnos un gimnasio en el pueblo, que la piscina ya la tenemos hace tiempo. Mobiliario deportivo que, como reza la célebre tonada de Villabalter, gozamos “como los de la ciudade”.
 Y el nuestro es un gimnasio en condiciones, a la manera de aquellos centros de entrenamiento griegos. Aunque aquí  no va la gente desnuda -gimnasio proviene del griego gymnos, que significa desnudez- y es que así era como entrenaban aquellos atletas griegos para exhibir los atributos físicos de toda índole. Así que no creamos que lo del uso de tanto auxilio y potingue para realzar a la Afrodita o Hércules de turno es cosa novedosa. El culto al físico imponente se viene cultivando ya desde antes de Cristo. Baste recordar los cánones de belleza representados en la Venus de Milo o el discóbolo de Mirón. Aunque tales figuras de héroes, dioses y diosas pululan hoy encarnadas por nuestros gimnasios sudorosas y jadeantes paseándose entre máquinas y aparatos deportivos para envidia del resto de los mortales que nos afanamos por emularlas  de mil modos, tales como corriendo como hámsteres  en estampida sobre las cintas transportadoras de sueños.
Otra de las virtudes de  estas  auténticas instituciones  era  ser punto de encuentro para filósofos. En aquellos tiempos los griegos consideraban la actividad física incluso superior a la retórica y la gramática, y procuraban, en su afán por buscar una educación integral, dotar estos espacios de encuentro de las comodidades necesarias para propiciar tertulias y especulaciones varias . Y en eso también se parecen nuestros gimnasios. No hay más que quedarse tendido en la sauna para que lo divino y lo humano fluya  de los labios de los usuarios con la misma fluidez que los efluvios humeantes que relajan mente y espíritu. Que si la mujer no me entiende, que si el niño me suspendió, que carai con los pactos y la clase política. En fin, auténticos divanes de psicoanálisis a la par que  areópagos vaporosos.
  Son pues, lugares recomendables para gente sana y sociable pero qué quieren que les diga. En estos tiempos veraniegos no encuentro mejores gimnasios que las hermosas praderas rodeadas de montañas calcáreas preñadas de vida ni adivino movimientos más saludables que los de las  piernas deseosas de conquistar caminos y veredas o los de unos ojos que se embelesen enredados   en  las crestas de esos montes leoneses que son la envidia de cualquier Olimpo.


domingo, 9 de junio de 2019

DÉJÀ VU NADAL


En colaboración con M. Q. M.

Sin duda has tenido  razón una vez más.
 En cada ocasión ha sido algo ya vivido aunque siempre diferente pese a ser lo esperado.
Como las perseidas que cruzan el cielo cada año, dejando una estela precisa, igualmente luminosa que las pasadas.  Volviendo a  evocarnos una agradable sensación de  déjà vu.
 El fulgor de las estrellas no siempre se observa de la misma manera por todos.
Aunque  algunas son tan asombrosamente arrolladoras que irradian  luz plena  como la que  nos regala  la ciudad del amor por excelencia.
Hoy Rafa Nadal volvió a deslumbrar en Paris.
Habrá personas que se queden en la gesta histórica que supone haber ganado por duodécima vez el gran torneo galo  de tierra batida o en sus diociocho grand slams, a tan sólo dos de su rival y sin embargo amigo,   Roger Federer, de quien también ha aprendido muchas estrategias para seguir en lo más alto. 
Habrá otras que  se hayan quedado deslumbradas por un gigante del deporte  que es capaz de salir a la pista tras dolorosas infiltraciones o envuelto en vendajes que cubren  las llagas de sus manos y mitiguen los dolores de sus articulaciones o alivien los calambres y demás molestias asociadas a largas horas de entrenamientos y partidos.
Más de uno sin duda se habrá emocionado ante las  palabras que pronunció en varios idiomas. Primero en inglés,  felicitando caballerosamente, tal como nos tiene acostumbrados,  a su rival el austriaco Dominic Thiem.  Luego  en francés asegurando, con la humildad y modestia que le caracterizan: “Todo esto es increíble, no puedo ni explicar la sensación que tengo. Es un sueño que nunca me hubiera imaginado cuando gané la primera vez en 2005". Y finalmente en un español con cierto acento mallorquín confesando que hace muy poco tiempo ni siquiera sabía si podría llegar a estar en Roland Garros.


Pero ciertamente lo que nos ha fascinado son esos dos atouts que le convierten en una persona y deportista extraordinarios: En primer lugar su capacidad de volver y volver pese a todo y contra todo. Cosido de lesiones, cargado de problemas personales y familiares que podrían restarle concentración y apartarle de la alta competición, la presión mediática de los que no confiaban en sus posibilidades por haber pasado ya la treintena.

Y en segundo lugar esa increíble capacidad de reinventarse alumbrando un Nadal nuevo que es capaz de revisar y modificar su juego pasando de ser un típico jugador español de fondo largo a volear como los mejores. Mejorar los saques, mostrando un juego más agresivo y acortando los puntos para combatir un posible desgaste físico a destiempo, angulando al límite, aprendiendo instantáneamente de los errores y desgastando, sin soberbia,  a un rival falsamente ilusionado tras ganar el segundo set. 
Pero nada es por casualidad y detrás de eso hay un gran esfuerzo y capacidad de lucha, superación, evolución constante, resiliencia y  autoconciencia de que era necesario adaptar su físico y mentalidad  a los nuevos cambios, perdiendo algo de peso a la par que masa muscular para ganar en agilidad  y reformando su estilo de juego.
El resultado lo disfrutamos hoy emocionados viendo cómo este nuevo héroe de la historia, embajador del deporte español,  nos ha hecho repensar en los grandes valores que deben regir no solo el deporte sino la vida misma. Ejemplo para jóvenes y veteranos.
 Verte nos ha permitido soñar  juntos pensando que también los demás podemos reinventarnos si le echamos el coraje suficiente.
  Seguiremos viéndonos en Paris. A bientot!



domingo, 2 de junio de 2019

XXXIII

XXXIII.

Columna de Opinión para la Crónica de León lunes 3 de junio



Envueltos en estos calores estivales y con visos de un verano que se espera como agua de junio a la vuelta de la esquina, nos enfrascamos en los sopores vespertinos. Este final de curso se está haciendo un tanto largo para el personal escolar. Así pues, los que nos dedicamos a la tarea noble de hacer de ellos y ellas ciudadanos ilustres y honorables,  no vemos el momento de dejarles y dejarnos descansar. Ya son muchas las horas compartidas en las aulas y ello demanda asueto y distanciamiento. Además el  agotamiento reclama más horas en horizontal. 

Respecto a este tema,  confieso, no sin cierto rubor a expensas de quedar de ignorante,  que son muchas las siestas que los relajantes sonidos de los golpes de la pelota en la raqueta de tenis  me han regalado  en el confortable sofá de mi  salón doméstico.  Aunque  nada comparable a aquella voz en of describiendo el paso de los ñus atravesando el río Mara a expensas de perecer en las fauces de los cocodrilos, o el cansino y reiterativo locutor que se viene arriba acunado por la melodía de los coches de fórmula uno mientras nos tortura contándonos lo que ya estamos viendo en las pantallas. Por eso, las retrasmisiones deportivas y documentales de animales son mis opciones para la fiesta estival. Hasta que llegó el. Con esa garra imbatible, tez morena y ese increíble coraje incansable persiguiendo las pelotas a lo largo de la pista. Esa aguerrida planta latina que se impone felina en la pista. Salvador y exaltador de un orgullo patrio que él tiene a gala exhibir con la discreción que le caracteriza. Ejemplo de superación
Considerado  uno de los mejores tenistas de la historia y el más grande  de todos los tiempos en pistas de tierra batida. Ha conseguido el Torneo de Roland Garros en once ediciones, siendo el tenista que más veces lo ha ganado. 

Estos días lo tenemos por nuestros televisores regalándonos sorpresas.

 Le hemos visto aceptar las derrotas con deportividad y decoro, ocuparse y preocuparse de los desastres naturales que dejaron a varios de sus paisanos isleños sin viviendas, pasear por Mallorca del brazo con su novia Xesca de toda la vida que pronto se convertirá en su mujer, recibir con modestia el príncipe de Asturias, ganar medallas de oro en dos Juegos Olímpicos en la modalidad individual y de dobles respectivamente y enarbolar con orgullo la bandera española en los mismos Juegos  de Londres en el 2012 y hasta abrazarse sinceramente con su eterno rival  y sin embargo amigo Roger Federer.

Hoy nuestro héroe cumple 33 años. Y despierta en Paris envuelto en plena gesta deportiva. Muchos ojos puestos en su trayectoria. Modelo para jóvenes y mayores por su tenacidad y capacidad de lucha. Una vida entregada al deporte y al sacrificio que demuestra que el empeño hace posible cualquier empresa deportiva, académica, laboral y  humanitaria. Rafa,  te  seguiremos estos días abanico en mano. Las siestas estivales tendrán que esperar. Toca acompañarte y disfrutarte. 

Y por supuesto hoy felicitarte. Salve Rafa. XXXIII  años. 

Gracias por salvarnos, aunque sea un poco.

EMBOSCADA