viernes, 17 de septiembre de 2021

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

 Una segunda oportunidad.

Para COPE León.





 

Los inicios de curso siempre llevan aparejados ciertas dosis de nerviosismo. 

Los padres intentando recomponer ritmos en medio de la confrontación de los escolares que ven amenazado el estado de la “dolce far niente” veraniega que tanto les costó conquistar. Vuelta los madrugones, ese implacable sonido de la alarma que no cesa de fiscalizar nuestros despertares. 

A veces nos sale la tensión propia de la incertidumbre del comienzo. 

Puede suceder que tanto profesores como alumnos veamos las expectativas frustradas. Porque no nos contaron  el grupo que anhelábamos o porque me ha tocado la profesora hueso con la que será difícil conseguir buenos resultados. 

Me permitirán que en esta ocasión les confiese  una reacción de mi hija el comportamiento inesperado de una docente que se lamentaba por una situación injusta. Seguramente le fallaron los nervios en el día del estreno. Ciertamente no estuvo afortunada en sus apreciaciones. Era fácil, y más para un adolescente cuya virtud principal no es precisamente la paciencia, tachar su comportamiento.

Por eso me gustó su comentario.

“No se, mamá, creo que debemos darle una segunda oportunidad.”

Una buena manera de comenzar esa cuenta hasta las setenta veces siete.

 

 

martes, 17 de agosto de 2021

CARTA DE UN ARCHICONOCIDO

 

Yo le quería con poco alma. Como se quiere a quien no se ve. Pero su presencia era habitual, tanto que a fuerza de tenerlo me acostumbré a ignorar su ausencia. Latía perenne, oculto en las sombras. De vez en cuando una carta me recordaba que debíamos volver a vernos. Y entonces volvía a inquietarme con su presencia montañosa. Incómodo huésped cavernícola. Una relación correcta pero distante. Nos acostumbramos el uno al otro de la misma manera que se acostumbran los ingleses a prescindir del azul del cielo en el nebuloso Londres, o que los franceses aceptan con estoicismo que Nadal les arrebate el Roland Garros.

El y yo. Siempre juntos.

Pero una fría mañana de abril llegó la noticia.

Fatídica.

La separación era inminente.

No podíamos permanecer juntos. 

Quizá la culpa fuera mi distante indiferencia.

Poca atención.

Hubiera necesitado un poco más de ocupación. Tal vez una dosis más de anhelante preocupación.

Quien sabe si decidirá vengarse.

Mujer ingrata. No supiste darme lo que te pedí siempre. Desesperación, lágrimas, más atenciones, visitas a la privada, conversaciones en el café. Fotos en las redes sociales. Más búsquedas en internet.

Cualquier mujer lo hubiera hecho. Pero tú, desagradecida, ingrata orgullosa, siempre me ignoraste.

Nunca fui nada para ti. Ya lo sé. Te reías de mi a mis espaldas. Bromeabas sobre mi tamaño. Ni siquiera me dedicaste una de tus columnas. Prevención, mujer, Salud. No se, algo se te hubiera ocurrido.

Así que ahora sufrirás las penas de la incertidumbre.

Yo me iré. Pero tú sufrirás alojada en el peor hotel que recordarás en tu vida.

Sin respiración, lo sabes.

Soportando que te hurguen a conciencia allí donde menos deberían.

En el filo de la navaja.

Y luego te reirás.

Yo quería drama, solo drama y tú solo me diste carcajada y guasa.

Ingrata. 

Sufre ahora por ello.

Firmado: el inquilino de la izquierda. 

Pd. Me iré sin pena. No soy rencoroso. Que te dejen linda. Rasita. Como una llanura esteparia. Pero bonita.