lunes, 29 de diciembre de 2014

FINAL



La vida se va marcando en retazos que pulso a pulso desgrana sus latidos.
 Un año es largo,leve e insoportablemente largo cuando esperamos algo que no llega y corto cuando los momentos son desenfrenada o sutilmente deliciosos.
 Son personas las que más han llenado este año: las que han protagonizado acontecimientos familiares que han sacudido la rutina hasta convertirla en sobresalto, reencuentros con viejos amigos que sacaron a pasear la nostalgia en forma de dorados que volvieron a salir gracias a una buena ración de lustro y cepillo, tiempo de música que inundó el alma y pergeñó historias que pudieron ser y se quedaron en intentos, tiempo de amigos que tocaron el alma demasiado cerca sin apenas dar tiempo a enfundarse el chaleco antibalas, días de confidencias y risas con voces muy dispares que enriquecieron  ánimo y espíritu, jornadas de familia doméstica que clamaba su espacio y perfumaba de magia los momentos en que el alma se agostaba ocupada en vanidades. Y tiempo de charlas vacías que nada aportaron salvo dolores de cabeza, los mismos que me dieron los problemas de mis alumnos. Esos que llenan mi vida con la misma intensidad que el sol dora el trigo y la cebada.
Y  tus ojos que alimentan con su brillo los latidos que me mantienen viva.
Y amor, mucho Amor que sin duda viene de Dios. Que siempre espera, confía, perdona y nos concede, pese a no merecerlo del todo un año más. Pluma perezosa que no quiere recordar más...quizá sea porque el resto no es patrimonio de blog sino que debe permanecer oculto y recóndito en lo más oculto del corazón.

lunes, 8 de diciembre de 2014

EL SILENCIO CÓMPLICE




«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»


Poema de 

Martin Niemöller (Pastor protestante 1892-1984)


Hay que saber rebelarse a tiempo contra las injusticias. Y enseñar a nuestros hijos a hacerlo.
Si no estaremos engendrando pequeños robotitos complacientes con el sistema.
Es necesaria una sana rebeldía para que este mundo camine hacia la igualdad. Necesitamos constantes cambios y esos sólo podrán generarlos generaciones educadas en la sobriedad, el compromiso y la compasión. Sólo poniéndonos en el lugar del otro y enseñando a los nuestros a hacerlo las cosas podrán empezar a cambiar.
Y nadie vendrá ni a por mi, ni a por ti, ni a por ninguno de los nuestros.