martes, 28 de enero de 2014

Una nimia gota




La revolución sólo puede hacerse con sangre.

De esta manera concluía mi apasionado alumno el comentario a una de las frases del día de hace unos pocos días concretamente la frase era del célebre Einstein, un habitual en nuestra clases de "Reli".
"Locura es buscar resultados distintos haciendo siempre lo mismo.". Esa era la frase
Y acabamos hablando de anarquía y revolución ¿cómo no entre jóvenes inquietos e insatisfechos con el mundo que les rodea?.

Hay veces en las que siento que me desarman. La opresión del ambiente es muy fuerte y les puede...a veces nos puede.
Termina la clase y uno de mis jóvenes pupilos se queda en pugna con una cremallera de la mochila que se acaba de romper. El timbre ha sonado y el recreo espera. Momento soñado para los escolares. Hay prisa, ganas de asueto y risas, pero mi revolucionario pupilo no duda en acudir en ayuda de su compañero, busca y rebusca, se afana una y otra vez en ayudar a su compañero, a su prójimo. Cuento los intentos por restablecer la carrilera de la cremallera a su estado original. Fueron más de 10, probablemente más de 20. 

"Marta...¿no tenías prisa?".

 Pues si, tenía que cerrar la clase e irme al otro Insti pero me quedo... ¿no está el renunciando a parte de su recreo por ayudar a su compa en problemas?. En la operación intervienen dos destornilladores, una llave, y varias búsquedas para encontrar herramientas adecuadas. Finalmente se obra la reparación y la cremallera queda arreglada: parte del recreo transcurrido. No hay dinero de por medio, ni recompensa de ningún tipo. Únicamente la satisfacción de haber resuelto un problema a ese compañero en apuros. Nadie pensó en su prisa, en su recreo , o en aquella hermosa churri a quien le eché el ojo hace unos días a ver si anda por el patio. Sólo en ayudar, resolver.

¿Y este era el camarada que hablaba de sangrienta revolución?. Gestos como el que hizo demuestran que está capacitado para una revolución sí...pero de otro modo. Me suena más a la que hizo otro revolucionario al que llevaron a la cruz por amar demasiado. Menos mal que salió de esa...y fue entonces cuando comenzó la auténtica REVOLUCIÓN.

Y ellos son compañeros, hablan, comparten. El roce hace el cariño.

Mientras sigan existiendo gestos como estos el hombre no está perdido.

Decía la Madre Teresa de Calcuta: A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota.

Merece la pena trabajar para propiciar esas gotas en medio del océano inmenso de nuestra existencia.