martes, 31 de enero de 2017

A LA ESPERA DE DIOS

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   Cada vez más proliferan en mis clases alumnos que no corresponden con el perfil tradicional de alumnado de religión. Entre ellos he contado con musulmanes, no bautizados, escolares pertenecientes a familias monoparentales e incluso algunos educados por parejas del mismo sexo.
    Estos días estoy leyendo los escritos de una famosa filósofa judía no creyente llamada Simone Weil que murió seducida por el cristianismo. De la mano de San Francisco, fue durante una visita  a Asís cuando en la capilla de Santa María degli Angeli, la misma en la que a menudo rezó el célebre santo, la filósofa se vio impulsada a rezar por primera vez de rodillas. Su vida fue una lenta conversión que culminó con un atropellado bautizo de última hora que una amiga tuvo la inspiración de administrarle aunque este no es un dato confirmado por sus biógrafos. Uno de los más sobresalientes rasgos de esta intelectual francesa es la coherencia entre su doctrina y su existencia, probidad que le llevó a abandonar su cátedra de Filosofía - que había conseguido con tan solo 21 años - para entrar  a trabajar como peón fresador en una fábrica. Este fue el primero de una serie de intentos por pasar al campo de los vencidos. Toda su vida fue un ejemplo de coherencia y fidelidad a un Dios Padre que vislumbraba. En una de las cartas que escribió a un sacerdote que fue decisivo en su conversión afirmaba "Tuve la certeza de que el cristianismo era por excelencia la religión de los esclavos, de que los esclavos no podían dejar de adherirse a ella, y yo entre ellos". 
   Leer sus escritos es respirar a Cristo.
   Por eso cuando miro a esos alumnos en búsqueda de un Dios que parece escondido pienso en Simone. Si Dios llegó hasta ella ¿por qué no va a repetirse en ellos?.



lunes, 30 de enero de 2017

NO DEJES DE CORRER, LEER NI ESCRIBIR


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Como dice una buena amiga me resuena en la cabeza este mandato desde que lo descubrí en una modesta hojita del taco calendario del Sagrado Corazón de Jesús. ¡Qué gran sabiduría atesoran esas humildes hojitas!. Todo lo pequeño encierra gran sabiduría.

Ciertamente uno nunca debe pararse más que lo suficiente para tomar un respiro y en tiempos de desolación aunque no sea menester hacer mudanza  - siguiendo los sabios consejos de la santa andariega - tampoco es bueno quedarse bloqueado.

   Reconozco que cuando vi la película de Forest Gump me pareció una solemne tontería. Un pobre idiota que corre sin más, sin un propósito definido aparentemente pero que al final resulta ser bastante más listo que el resto de la humanidad que no hace sino hacer cábalas sobre el propósito de su aparente despropósito.Ahora entiendo a ese pobre loco. Correr es un reducto de libertad. Uno de los ejercicios de liberación más efectivos que conozco. Al menos para mi. Cuando practico este deporte tan aparentemente primario me siento como si fuera capaz de controlarlo todo. Sin aditivos ni accesorios, sin aditamentos ni avalorios. Un duelo cuerpo a cuerpo sin más armas que uno mismo y el espacio inspirador transitado y aspirado.
  No es la primera vez que resuelvo grandes dilemas,  planteo y resuelvo hipótesis, repaso y analizo sucesos pasados, hallo soluciones a entuertos  y hasta esbozo escritos que luego llegan a buen término. Una buena carrera bajo el sol es uno de los ejercicios más placenteros y liberadores que conozco. Y es posible hasta leer y escribir cuando uno trota contemplando la inmensidad de una montaña que se yergue frente al corredor desafiante o la belleza de los trigales que parecen hacer reverencias seducidos por la brisa de un atardecer. La soledad corriendo siempre es sonora porque está repleta de los sonidos que expide el alma por eso - sin desmerecer a un buen compañero de carrera - la mayoría de las veces prefiero correr sola.

   La naturaleza es un hermoso libro abierto que escribe nuevas páginas cada día y nada mejor que recorrerla al ritmo acompasado que el corredor se marca en un ejercicio de concentración y superación personal.

   La prudencia aconseja mesura y el orgullo osadía, ambos caballos de batalla moldean cada salida y la convierten en una hermosa aventura deportiva. Detesto correr en la cinta de un gimnasio, cuando lo hago porque no me queda otra me siento como uno de esos hamster que da vueltas a una noria en una jaula. No me gusta mucho el ejercicio en espacios cerrados.

   Hoy no he podido salir a gozar del deporte por imperativos laborales pero escribir sobre  ello permitió escapar soñando que corría mientras mi imaginación - campando  a su antojo -  tejía historias allá por los márgenes del Bernesga. Mientras, al tiempo que trotaba,  los caminos me devolvían hermosos recuerdos.

  Un deseo - desafío: No dejaré de correr, leer ni de escribir. Nunca le pidas  a alguien que desierte de sus oasis de libertad

viernes, 27 de enero de 2017

RESPIRANDO UN MISMO AIRE


.- Pero tío, si es muy fácil de entender. Tu el aire no lo ves ¿no?. Pues a Dios tampoco, y sin embargo si no pudieras respirar la palmarías, pues sin Dios no se puede vivir chacho.

Eran las 12 de la mañana. Estábamos en un aula habilitada para acoger a los alumnos expulsados. Como profesora de guardia custodiaba a aquellos  dos díscolos  que conversaban sobre lo humano y lo divino, Uno se confesaba ateo, el otro cristiano evangélico practicante. El segundo trataba de convencer al primero de la existencia de Dios.
He conocido a algunos profesores de Religión Evangélica con los que he mantenido conversaciones muy interesantes en torno a multitud de cuestiones sobre moral, educación, política, interpretación de la Biblia, y es sorprendente los puntos de conexión que he encontrado en nuestra manera de ver la vida así como en la interpretación de la realidad. El otro día recordé esa afinidad que este año en particular he sentido por mi compañera de Evangélica. Estábamos viendo en clase de 2º una escena de una película que suelo trabajar todos los años: El Gran Torino. Trata de un anciano de orígen polaco que por haber luchado en la guerra de Corea siente aversiòn hacia los asiáticos, pero cuando un grupo de ellos llega a su barrio y se convierten en vecinos la convivencia torna ese resentimiento en cariño. En una escena el viejo reflexiona sobre ese cambio que ha sufrido.

 ¡Carai, -exclama - tengo más en común con estos amarillos que con mi propia familia!,

 Y he pensado en las conversaciones en la máquina de café con mi compañera de Evangélica Vicky. Y también en las tertulias que he mantenido con hermanos católicos a veces a la salida de misa. Ciertamente Vicky es una persona muy profunda.

Así que espero que la apertura de ese Templo Evangélico haga mucho bien y acerque muchas almas a ese Dios del que Jhonatan decía que es como el aire que respiramos, Cuando me inviten a visitarlo  seguramente disfrute mucho. Al fin y al cabo todo queda en casa, en esa casa de la que  Cristo dijo,  "en mi casa hay muchas estancias". Ojalá sea posible que todos coincidamos en el Salón de esa gran mansión

martes, 24 de enero de 2017

¿NO ÍBAMOS A ECHAR UN TUTE?



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   Necesitaba su risa para alimentarme, - yo siempre he sido una mujer bastante seria, más bien insulsa y poco dada a los folletines - pero durante aquellos años creo que hasta mi personalidad cambió. La más trivial de sus palabras cobraba un universo de significados. Interpretaba sus gestos y los coleccionaba custodiándolos en el arca de mis más íntimos secretos como quien cobija el más preciado tesoro. ¡Cómo me dolía el alma cuando se despidió!. Suspiraba recreándome en los posos que habían dejado sus palabras  y su ausencia provocaba un continuo serpenteo volcánico en mi pecho. A veces hubiera deseado no haberle conocido y sin embargo nunca me ha embargado más hermosa sensación que aquella agridulce y tormentosa desazón cuando recibía noticias suyas. Sólo ver su nombre escrito provocaba mil y una sensaciones vertiginosas. Era como arrojarme por un delicioso precipicio en arrebatadora locura. Deseaba caminar a su lado. Necesitaba apurar aquellos minutos que pasábamos juntos. Cada nueva cita era una quimera de ensoñaciones que ocupaba eternidades recreadas antes durante y después. Pero él se marchó a la Argentina y nunca supe más de él. 

Es todo lo que recuerdo de aquel primer novio, además de su nombre. Se llamaba Andrés, Andrés Mendoza. Pero aquellos tiempos me quedan lejos.

.- ¡Jo!¡Abuela me has dejao flipao!. ¿Tu al abuelo le decías eso?. Pues le debías tener loco
.- Bueno Nacho no creas, tu abuelo fue sin duda el hombre definitivo. Pero aquel novio lo recuerdo con un especial cariño. Dicen que cuando te enamoras sientes  mariposas en el estómago. Y aquellos tiempos de noviazgo adolescentes eran un continuo ir y devenir de bandadas de mariposas.
.- Espera abuela déjame que coja la tablet. Estas diciendo unas cosas alucinantes. Tengo como para una docena de estados de whatsup. 
.- ¡Déjate de tablets Nacho!¡Vive el día! y coge la baraja ¿no íbamos a echar un tute?

viernes, 20 de enero de 2017

GOMINOLAS POR FAVOR



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La placidez
de un mundo
de gominola
se reflejó
plenamente en sus grandísimos y expresivos ojos mientras yo trataba de dilucidar la verdadera intencionalidad de la petición de  aquella pequeña.
Yo pensaba: Seguro que la niña ha captado mi aire de profe novata y quiere quedarse conmigo. Tan pequeña y tan descarada?

 .- Que si profe que me encantan sobre todo los dibujos de animales en especial si son de Disney

Era el primer día de clase de la primera sesión de mi vida en un Aula con los benjamines del Instituto, alevines de 12 años que mostraban un despiste aún mayor que el mío. Les había preguntado qué actividad les gustaría hacer en clase.
Y aquella deliciosa criatura de enormes ojos verdes me aseguraba que a ella le encantaba pintar

Un momento. Pensé. Entonces esta minina es una niña, una auténtica y genuina niña de las que pintan, saltan, juegan, dibujan y hasta puede que siga durmiendo por las noches con la luz encendida. Apuesto a que las Nancys siguen siendo irresistibles para ella. Por tener tenía hasta unas deliciosas pecas a cada lado de las mejillas que resaltaban juguetonas en medio de una palidez enmarcada en oscuros y brillantes cabellos

Mirándola daban ganas de cuidarla como se custodia una planta tierna cuyo tallo es preciso preservar de las tormentas.

Por eso sentía cierta desazón cuando la veía contemplar escenas que chocaban brutalmente impactando contra su tierna fragilidad cuando ella transitaba por aquellos pasillos. Y me irritó especialmente descubrirla jugando con un preservativo cuando cierto partido decidió repartirlos a la puerta del instituto para promover sus afiliaciones en un ejercicio de ignominiosa imaginación. 

¡Por favor a ella no!. Dejadla que sueñe con aquel castillo y negocie con las hadas, no le pongais zancadillas a sus duendes ni echéis a la hoguera sus muñecas. 

Dejad a los niños que sean niños y a la infancia que prolongue sus sueños de caramelo. La vida es especialmente linda cuando sabe a regaliz.

Ay del que escandalizare a uno de estos.

¡¡Más le valdría que le pusieran una piedra al cuello y le arrojaran al mar!!



jueves, 19 de enero de 2017

CIELO E INFIERNO


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Salí pensando que debía hacer algo por uno de aquellos desharrapados de los que habían estado hablando.
Y entonces le vi. Estaba comprando un cupón de la ONCE pero preferí no juzgarle. Ellos tienen derecho a probar suerte.
Entré en la cafetería más cercana y le dejé pagado un café para que lo disfrutara cuando el frío atenazara sus miembros ateridos y amenazara con desarmar su voluntad.
Me acerqué a él condescendiente, ebria de una bondad que me superaba.
Con un tono grandilocuente de samaritana bondadosa le insté a que entrara en la cafetería cuando tuviera a bien-

Me contestó arrogante, con cierto tono de superioridad que yo juzgaba inusual en un indigente No daba el perfil de paupérrimo desamparado que yo necesitaba.

.- ¡Lo siento señora!. Yo estoy trabajando. No me puedo permitir ciertos lujos. Yo gano de lo que pido en la calle.

Me marché airada y triste pensando en lo difícil que es ejercer la caridad en estos días

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Se acercó despacio. Era una mujer joven. Guapa. ¡Quien la hubiera pillado unos años antes! Cuando la calle aún no me había ganado para la causa.
Se acercó sonriendo con cierta ingenuidad. Y entonces supe que se acercaba a mi para ganarse un cielo a costa de mi infierno. Y el peor de mis monstruos rugió dentro de mi pecho para devolverme esa hombría que ni el frío, ni la miseria habían podido quitarme.

Me niego a aceptar que la indiferencia de todos los que transitan cada día haya logrado arrebatarme del todo mi dignidad.

La mujer me había pagado un café en el bar de al lado. Como se pone un plato de comida al perro vagabundo. Hubiera aceptado tomármelo con ella. Pero claro ella no habría querido perder el tiempo con un vagabundo asqueroso como yo. Seguro que huelo mal pese a que me he duchado nada más levantarme. Y ella debe oler deliciosamente bien, apuesto a que su piel es blanca y fina y sus labios...

¡Dios cómo aprieta el frío en esta ciudad de mierda y yo no consigo calentarme de ninguna manera!. Cualquier día me toca el cupón y les mando a todos a tomar...

domingo, 15 de enero de 2017

SOÑANDO CON ALBERTO EL ARGENTINO




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Otro sueño cumplido, esta vez en compañía.
Cuántas lágrimas de emoción derramadas  compartidas de la mano con mi madre
Alberto emergió en el escenario con muletas, aparentemente abatido por la vida 

.- Los médicos me han operado y me han dejado "jodido". Bromeó con un auditorio cómplice

Pero poco a poco fue reconquistando a un público que a  priori acudíamos entregado pese al temor inicial de que las limitaciones físicas del intérprete defraudaran nuestras expectativas.

Ayudó mucho un imponente piano acariciado con maestría por un músico maestro virtuoso que capturó nuestros temores alejándolos en complicidad con una voz que pese al paso de los años y la amenaza de la vejez supo rescatar la juventud vivificante que reside en cualquier alma soñadora por mucho que pugnen por asustar los años que se delatan en su DNI.

  Y comenzaron los recuerdos en forma de tiempo campos y caminos distancia que rescatamos de un rincón del alma, ¡qué cantidad de recuerdos! vivimos mi árbol y yo mientras el abuelo un día se marchó de España recordando a aquel amigo que al irse dejó un espacio vacío que no pudo llenar la llegada de otro amigo. Con el cantante argentino volvimos a  soñar con regresar a la casa familiar llevando sin correa a un perro llamado callejero. Con él dimos un corte de manga al viento del norte  sin importarnos nunca lo que dijeran los demás mientras construíamos hermosos castillos en el aire.

   Cada canción nos transportaba a un mundo distinto.  Era mi Alberto, nuestro Alberto, el de los largos viajes en coche mientras el casette con sus canciones era interminablemente cambiado alternativamente cara A y B para desgranar todas esas historias escondidas. 
    A menudo me contrariaba que no me dejaran oír mis canciones de Teresa Rabal. Pero ahora agradezco que mi madre optara por disfrutar de esa música que hoy se ha convertido en la mía.

   Así que hoy parecía mentira verle cantando mientras las nostalgias tomaban forma encarnándose en volátiles notas musicales que abrazaban hermoso poemas escritos con y para el corazón. 

    Nuevamente nos arrebató la vida soñada que sólo la música es capaz de resucitar en cada latido melódico.

   Y salimos del Auditorio exultantes de felicidad apartando las preocupaciones para entregarnos al paladeo de esos posos dulces que se saborean en tan contados momentos. ¡Qué bien saben estas píldoras de felicidad! ¿verdad mamá?

¡Cuanto más pasan los años saben mejor los recuerdos!

PD: Os dejo una de sus canciones más hermosas y un descubrimiento sobre los demás que me hizo y hace pensar.

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viernes, 13 de enero de 2017

¿PUEDO ENTRAR?




   El muchacho africano apareció un buen día por clase de la mano del bueno de Edward, un dominicano de piel canela con uno de los corazones más grandes que he conocido en alumno ninguno. Ambos muchachos formaban un curioso dúo. El recién llegado de tierra africanas se llamaba Ashmed y era un refugiado somalí que recaló en uno de los pisos de acogida que la asociación Accem tiene en León. Era musulmán y apenas sabía una sola palabra de español, en realidad apenas le oímos articular palabra alguna. El silencio fue su carta de presentación y una constante durante su breve estancia en la clase de 2º ESO B.. Pero su presencia en el aulo generó en sus compañeros cierta conciencia de misión: la de lograr que Ashmed entendiera algo. Algo sabíamos: la palabra fútbol era de las pocas que provocaba en él cierta reacción positiva.


   No era difícil imaginar al niño jugar al fútbol entre cráteres y cascotes. Niños a los que les habían cercenado los más básicos derechos a la educación, a una asistencia sanitaria, a una tierra acogedora. Ojos tristes y huérfanos de la inocencia pueril después de haber observado torturas, tragedias a bordo de pateras atestadas de desesperación, abusos de traficantes de esclavos que les explotaban para poder pagar viajes por el mar hacia ninguna parte.

Triste realidad que hoy acontece a las puertas de nuestras casas, en la venerable Europa que mira a otro lado colocándose la corbata mientras contiene las alambradas para que los sucesores de Aylan no vengan a complicarnos la vida.

  Y mientras los padres claman por ser acogidos sus niños aún ejercen como tales encontrando excusas para jugar tal vez entre los cráteres que las bombas de la guerra han dejado en el suelo. Ellos juegan siempre porque tienen la deliciosa virtud de ver las flores incluso creciendo dentro de un tanque.

  Ashmed desapareció un día del centro tan misteriosamente como llegó. Dicen que se fue a vivir a Madrid. Quien sabe, quizá haya logrado conocer alguno de los jugadores del Real Madrid. Cuando le nombrábamos a  Ronaldo, Ramos, Bale o Benzemá los grandes ojos de Ashmed brillaban de un modo especial.

jueves, 12 de enero de 2017

LIBERTAD CON ESPINAS


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Yo tenía 20 años y él ya no tenía edad.

Se balanceaba al borde del derribo mientras transitaba errante por Ordoño una noche de invierno.

Era toxicómano. Y se llamaba José.

La primera vez que le vi iba completamente vestido de negro, bolsa de viaje colgada al hombro. Pedía cincuenta pesetas para el autobús.  Difícil resistirse a aquella atractiva sonrisa...sobre todo para una adolescente soñadora con bastantes pájaros en la cabeza.
Trabamos amistad. Conocedora de que no debía darle dinero le compraba dulces y llegamos a tomar algún que otro café. Un día, llorando de desesperación me decía que desearía que le ataran a unos barrotes para no ir a buscar su pico diario. Pero la heroína era la reina de su cerebro, y lo manejaba a su antojo de la mañana a la noche.

Su nivel de deterioro llegaba hasta ese punto en el que había perdido por completo el dominio sobre su voluntad. Mi amigo no tenía amigos, su familia le había dejado por imposible, todas sus relaciones giraban única y exclusivamente en torno al mundo del trapicheo. Era experto en el arte de manipular. Pero de vez en cuando recordaba con nostalgia su vida anterior de amigos y charangas: 

.- No te puedes imaginar cómo tocaba la guitarra, Marta

Por eso cuando le vi de aquella manera, tambaleándose como un gigante herido, acudí a Proyecto Hombre pensando en los milagros. Supuse que allí podrían rescatarle. Eran tiempos de ingenuidad en los que pensaba que las baritas mágicas existían en las manos de algunas personas o instituciones. Pero José era un viejo conocido de la casa, había salido y entrado varias veces, conseguido finalizar el Programa e incluso reinsertarse, pero al final siempre volvía a recaer en brazos del caballo. Su atracción por la heroína era insuperable.

Recordé esta historia y a mi amigo -por el que aún rezo en bastantes ocasiones - ayer mientras escuchaba a los tres internos del Centro Penitenciario de Mansilla de la Mulas contarnos su experiencia con las drogas. Miraba a mis alumnos y al resto de jóvenes que allí se encontraban. Y pensaba en José mientras les oía hablar de libertad. 

Uno de los reclusos, un bondadoso sevillano que ha pasado más de 34 años en la cárcel aseguraba que su libertad siempre estaría cuajada de espinas: las penas que su comportamiento había dejado en el corazón de su madre. 

.- Nunca voy a poder perdonarme todo el daño que le he hecho a mi madre. Su vergüenza y tantas lágrimas que ha derramado por mi.

¡Ojalá los tres consigan sus sueños de reconquistar el tiempo!

Mi amigo Jose apareció un día muerto de sobredosis en un banco del Parque de San Francisco.

Me pregunto si de este modo él realmente pudo conseguir su libertad. 

Yo quise liberarme del fantasma de su recuerdo haciéndome voluntaria de Proyecto Hombre. 

Y entonces conocí muchas otras historias...

domingo, 8 de enero de 2017

NO QUIERO OJALATEROS

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  Con los años uno corre el peligro de volverse un poco pájaro de mal agüero y transita por el mundo flagelándose con ideas recurrentes sobre la cantidad de cosas que pudieron haberse hecho y no se hicieron.
Pude haber estudiado algo o más de lo que lo hice, pude haber opositado y tener mayor estabilidad laboral, pude haberme quedado soltero y entero o haber elegido a aquel individuo o individua con la que hubiera sido la o el más feliz de los mortales mientras nos embriagábamos de lunas, estrellas y demás objetos celestiales. 

   
  Nos vamos encapsulando en la apatía y la tristeza sin apenas darnos cuenta y mientras tanto los minutos se deslizan por las rendijas de nuestros dedos con una rapidez que amenaza con dejar nuestras manos vacías.
Tendemos a destapar nuestras ensoñaciones causándonos daño en vez de mirar con optimismo y esperanza la realidad que nos rodea, que a menudo es más apasionante de lo que nos empeñamos en verla.
¿Por qué nos gustará tanto calarnos las lentes del ojalatero?. ¡Ojalá no hubiera hecho esto o aquello!. Pues ya está. El pasado es irremediable e irremisible.

 Toca ahora calarse los anteojos del recomienzo.

 Nunca es tarde para empezar un libro, aprender algo nuevo, acariciar a la pareja descuidada, abrazar con ternura al padre anciano,  destinar un tiempo a escuchar la última locura del hijo adolescente , soñar con un futuro mejor para el miembro más débil y desprotegido de nuestra familia, retomar la relación dormida con aquel amigo que se fue aunque nunca del todo.

Basta con remontarse a si mismo y alejar los pensamientos negativos y las emociones tóxicas. Requiere un esfuerzo que compensa. El resultado será edificante, no lo dudes.

Siempre es posible emprender de nuevo el vuelo aunque algún ala esté un poco rota, no importa, lo peor que puede suceder es que haya que volar un poquito más bajo, así será posible apreciar mejor el detalle.

 Respira hondo. Y si lo necesitas pida ayuda. De lo alto nunca te ha de faltar.

Mientras haya vida la esperanza brilla en toda su plenitud.

miércoles, 4 de enero de 2017

OZ, APOSTANDO POR LOS SUEÑOS



Hermoso epónimo. Descomplicado y limpio. Rotundo y sonoro.
El país del mago que hace realidad los sueños.
Tras el camino de baldosas será posible abrazarle para pedirle  que nos conceda lo que le pidamos aun cuando sólo sean sesenta minutos para poder recuperar la mirada de la ternura, volver a ser niña otra vez.
Hoy ha sido hermoso recrearnos en la simplicidad artesana de las dos duendecillas de las medias a rayas que manejaban las diferentes figuras del teatro de sombras magistralmente diseñado por Luz, micro y punto mientras nos dejábamos embriagar por las melodías interpretadas por los músicos de Bremen. Todos ellos fueron perfectamente orquestados por el guión de la escritora Emma Ilusioneta. 
El Auditorio de León se convirtió en la ciudad esmeralda. Mientras, los provisionales habitantes que allí éramos nos recreábamos en la deliciosa ingenuidad de Dorothy y su silencioso perrito Totó. No fue difícil buscar el cerebro del flautista espantapájaros, el corazón del hombre de lata chelista o ayudar a devolverle al valor a la hermosa leona pianista. Nuevamente la música triunfó con esa poderosa fuerza evocadora y cautivadora que fue acrisolada por el dulce tamiz de los pequeños espectadores que boquiabiertos asistían a toda esta conjunción de belleza.Queridos músicos de Bremen y demás cómplices que habéis sido capaces de complicaros realizando este pequeño prodigio visual y sonoro. Gracias por apostar por la inocencia más allá del aburrido y desértico mundo virtual. Gracias por recordarnos que siempre hay algún lugar más allá del arco iris donde los sueños son posibles. Sólo se necesita fe ,un poquito de imaginación y mucho valor. Al final la música, como la cultura triunfará mientras siga habiendo soñadores que apuesten por lo que realmente merece la pena. Gracias por desbrozar el camino de baldosas amarillas.
PD: No me resisto a dejaros el vídeo con la canción que Judy Garland interpretaba en la película del Mago de Oz. Es sin duda mi canción favorita.

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lunes, 2 de enero de 2017

MAMÁ


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Palabra invocada, deseada, anhelada.

Oficio difícil y necesario.

Derramarse hasta quedarse despojada de la misma sangre.

Darse sin desaparecer o desapareciendo a menudo.

A veces me produce vértigo escucharles llamarme mamá

Y pienso que no estoy a la altura del tesoro que me confiaron.

Escucho historias de vientres que no supieron acoger 
y deseo no ser una de ellas.

Le pido que me de generosidad para saber servir sin exigir pago.

Salir de esa mismidad que a menudo me devora.

Ser madre sin honores ni loores
con la inocua recompensa de una sonrisa plena.

NUESTRO ÁRBOL GENEALÓGICO



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¡Cómo les ha gustado a mis alumnos la historia de David y Betsabé!
Mientras se la contaba la clase permanecía en completo silencio lo que siendo bulliciosos por natura es muy de agradecer.

Y es que este episodio bíblico tiene todos los ingredientes para convertirse en  un best-seller de primera magnitud.

¡Para que luego digáis que la Biblia es un rollo!.

Escuchaba a César durante el retiro de Navidad - que este año congregó a alumnos de la escuela de Antero Mateo, profesores de Religión, catequistas, y diáconos permanentes, aspirantes al diaconado, y seminaristas - leer el árbol genealógico de Cristo mientras proclamaba el inicio del Evangelio de San Mateo y mis oídos se detuvieron en David, este célebre rey judío, gran pecador, que sedujo a la mujer del general Urías para luego mandarle al frente en primera línea de fuego con el objeto de que que le eliminaran y así poder disfrutar del amor pleno de la bella Betsabé. Y sin embargo Dios, sin tener en cuenta su pasado le eligió como antepasado de su hijo Jesús. Curiosa decisión que puede chocar  hoy que está tan de moda recuperar el pasado genealógico de la familia. Todos se lanzan como posesos esperanzados de que quizás encuentren algún antepasado que permita ponerle al pabellón  familiar un sello de pedigrí.

Pero a Dios no le va el pedigrí. Si no no hubiera elegido para si semejante establo en el que reclinara su cabeza durante las primeras hojas  su Hijo Amado.

Él quiso abajarse para que le pudiéramos mirar cara a cara.

Así que es justo corresponder a tamaña gentileza devolviendo el regalo que nos hizo. Se trata de darle el toque divino a nuestra vida. No de que nos sintamos divinos de la muerte estando encantados de habernos conocido, sino de que miremos a los demás como Dios nos mira. Con ojos de misericordia.

Sembrar luz a nuestro alrededor deslumbrados por la que irradiaba la Estrella de Belén.

 Esa misma que dentro de unos días guiará a unos Magos de Oriente a una cueva donde la Sagrada Familia de Nazaret custodiaba al Salvador de la Humanidad.