viernes, 28 de mayo de 2010

Adoro Medina


Nada es por casualidad. Está claro que por allá arriba todo está planificado. Los casi cuatrocientos kilómetros que Renfe me hace padecer a diario se compensan con creces cuando estoy con ellos: mis alumnos de Religión.

Cuando comencé esta nueva andadura estaba poco menos que aterrorizada ¡Dios mío, cómo me la voy a montar para poder manejar a tanto adolescente junto!. Pero todo se ha arreglado a las mil maravillas. Resulta que nos gustamos mutuamente. Me fascina esa mezcla de rebelión, rebeldía,inocencia y el toque golfete que descubro en ellos cada día, ese afán por apuntarse a lo políticamente incorrecto y el desafío a la autoridad que sin embargo están reclamando a gritos. Pero sobre todo me quedo con su autenticidad, esa que les sitúa tan lejos de esos adultos gastados que ya están de vuelta de todo.

Estos chicos y chicas de Medina enganchan ciertamente por su frescura y vitalidad.

Por cierto esto de estar rodeada de Conventos tambieán ayuda...pero eso lo contaré otro día.

Ciertamente...nada es por casualidad ¿verdad Madre?

domingo, 16 de mayo de 2010

EL TERCER SECRETO DE FATIMA

“No fue la Iglesia que impuso Fátima –diría el Cardenal Manuel Cerejeira, de venerada memoria–, sino que fue Fátima, la que se impuso a la Iglesia”

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1.- Lo importante es que el mensaje, la respuesta de Fátima, no tiene que ver sustancialmente con devociones particulares, sino con la respuesta fundamental, es decir, la conversión permanente, la penitencia, la oración, y las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. De este modo, vemos aquí la respuesta verdadera y fundamental que la Iglesia debe dar, que nosotros, cada persona, debemos dar en esta situación.

2.- La novedad que podemos descubrir hoy en este mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, de una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. El perdón no sustituye la justicia.

3.- En una palabra, debemos volver a aprender estas cosas esenciales: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales. De este modo, respondemos, somos realistas al esperar que el mal ataca siempre, ataca desde el interior y el exterior, pero también que las fuerzas del bien están presentes y que, al final, el Señor es más fuerte que el mal, y la Virgen para nosotros es la garantía visible y materna de la bondad de Dios, que es siempre la última palabra de la historia.

4.- Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? [...] La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Gn 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla... En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como súplica por la conversión de los pecadores?” (Memórias da Irmā Lúcia, I, 162)

jueves, 13 de mayo de 2010

El Papa en Portugal


1.-Verdaderamente, los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desdeñando la dimensión religiosa y contemplativa de la vida. En dichos ámbitos, hay muchos creyentes que se avergüenzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la inspiración cristiana.
2.- Cuando en opinión de muchos la fe católica ha dejado de ser patrimonio común de la sociedad, y se la ve a menudo como una semilla acechada y ofuscada por «divinidades» y por los señores de este mundo, será muy difícil que la fe llegue a los corazones mediante simples disquisiciones o moralismos, y menos aún a través de genéricas referencias a los valores cristianos. El llamamiento valiente a los principios en su integridad es esencial e indispensable; no obstante, el mero enunciado del mensaje no llega al fondo del corazón de la persona, no toca su libertad, no cambia la vida. Lo que fascina es sobre todo el encuentro con personas creyentes que, por su fe, atraen hacia la gracia de Cristo, dando testimonio de Él.

3.- Os confieso la agradable sorpresa que he tenido al encontrarme con los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales. Al observarlos, he tenido la alegría y la gracia de ver cómo, en un momento de fatiga de la Iglesia, en un momento en que se hablaba de «invierno de la Iglesia», el Espíritu Santo creaba una nueva primavera, despertando en jóvenes y adultos la alegría de ser cristianos, de vivir en la Iglesia, que es el Cuerpo vivo de Cristo. Gracias a los carismas, la radicalidad del Evangelio, el contenido objetivo de la fe, la corriente viva de su tradición se comunican de manera persuasiva y son acogidos como experiencia personal, como adhesión libre a todo lo que encierra el misterio de Cristo.

4.- Me gustaría pediros, que deis nuevo vigor en vosotros mismos y en vuestro entorno a sentimientos de misericordia y compasión, capaces de responder a situaciones de graves carencias en la sociedad. Que se instituyan organizaciones y se perfeccionen las ya existentes, para que puedan responder con creatividad a todas las pobrezas, incluida la de la falta de sentido de la vida y la ausencia de esperanza. Es muy loable el esfuerzo que hacéis para ayudar a las diócesis más necesitadas, especialmente en los países de habla portuguesa. Que las dificultades que ahora se hacen sentir mayormente no os debiliten en la lógica del don. Que siga siendo muy vivo en el País vuestro testimonio de profetas de justicia y de paz, defensores de los derechos inalienables de la persona, uniendo vuestra voz a la de los más débiles, a los que sabiamente habéis motivado a que tengan su propia voz, sin temer nunca levantar vuestra voz en favor de los oprimidos, los humillados y maltratados.

martes, 11 de mayo de 2010

Mi hija pronto tomara la Primera Comunión


Tomado de la publicación Iglesia en Zaragoza, de la diócesis de Zaragoza, número 1.5230, 9 de mayo 2010

Siempre que me encuentro con tu mirada: limpia, confiada, esperando mi respuesta; casi sin reflexionar, me doy cuenta de que mis palabras van a ser importantes y decisivas para ti. Tus ojos me enfrentan a mi responsabilidad como madre, como cristiana…

Me gustaría darte siempre respuestas que te hicieran feliz, poder ahorrarte sufrimientos, contarte que en el mundo las personas viven en paz, comparten el pan y sus derechos son respetados; no querría admitir que más cerca de lo que tu piensas hay odio, hambre e injusticias.

Muchas de estas preguntas que me haces porque soy tu madre y tu confianza está puesta en mí, han surgido desde que te estás preparando para recibir la Primera Comunión.

En la Eucaristía, Jesús se hace pan y vino, se hace compañero en nuestra vida, en nuestras miserias y alegrías. Nunca te sentirás solo, porque Él se ha quedado contigo y te da alimento y fuerza.

Cuando recibas la comunión, no olvides que lo haces en comunidad, que en ella Jesús te une con Él y con los que están recibiendo su cuerpo y su sangre contigo. Tú también te haces pan y vino, alimento para los demás, compartes con ellos lo que tienes, te harás familia con la familia de Jesús.

Por eso, al mirar tus ojos que esperan, cojo tus manos pequeñas en las mías. En tus manos están las respuestas a tus preguntas; este mundo no es perfecto, pero hoy has sido llamado para construirlo, para cambiarlo, para hacerlo justo y bueno:

Usa tus manos, comparte lo mucho o poco que tienes.

Usa tu risa para alegrar a los que están tristes.

Usa tus pies para acompañar a los que están solos.

Usa tu boca para acercar a Jesús a los que viven sin esperanza.

Ahora que vas a comulgar, siempre que me encuentre con tu mirada te responderé

con la respuesta de Jesús.

“Ve y anuncia el Evangelio”