martes, 14 de julio de 2015

Para todos los manolos

Manolo de Alberto Cortez
Siempre me ha gustado esta canción.
Ese Manolo de 100 kilos que acaba de perder el corazón pasados los 40 años
El amigo que le invita a beberse la noche acompañados de un Valdepeñas para ahogar las penas del desamor. Es duro no poder amar pero más duro debe ser aún que alguien a quien amas inmensamente decida apartarte de su lado.

Manolo, bébete la noche hasta que salga el sol. Y adueñate de la ciudad. Y de la vida. Nunca te faltarán amigos que te ayudan de salir del bache.


Letra de Manolo

Ven Manolo, no llores, por esa, poca cosa,
Que te ha quebrado el rumbo,
Yo se bien que es muy duro,
Pasado los cuarenta, perder el corazón
Pero tú no estas solo,
Yo siempre fui tu amigo, y quiero rescatarte

No llores como un niño, demuestra que eres hombre,
Manda al diablo el dolor
Ven Manolo, no llores, y menos en la calle, que te ve, todo el mundo
La gente no comprende, ni falta que les hace, saber de tu dolor,

Vámonos e intentemos, que tus penas se sientan, vencidas y olvidadas
En la tasca de Pepe, hay un tal Valdepeñas, para ahogarlas mejor
Y aun tengo mi guitarra,
si quieres la despierto, y empezamos la fiesta

Como cuando la vida, nos dio sus veinte años, que ya no volverán
La ciudad será nuestra, como en aquellos tiempos, de sincera bohemia
Que embriagados de noche, vagábamos sus calles, para oírla cantar

La, la, la, la, la, la, la, la, la, la
Ven Manolo ríete, así me gusta Manolo,
Bravo, Vámonos, Vámonos Manolo




lunes, 13 de julio de 2015

El amor de una madre y el "aleti"

El pasillo aparece siempre como la antesala del momento litúrgico.
En lontananza el grupillo jaranero agazapado en la puerta anuncia cada día el esperado momento.
Sus rostros juveniles recargan cada mañana las baterías mientras el ruido sordo de las ruedecillas de la maleta me devuelve a la realidad de lo cotidiano. Aunque en realidad locque me despierta es la ruidosa irrupción del heraldo mañanero cuyo rostro afable y pródigo en energía contenida rueda en volandas por el pavimento.
Le llamaremos Jesús Gil aunque ese no sea su nombre. Pronto el lector descubrirá el motivo. Sus negros rizos , nariz pizpireta y ojos picaruelos no presagian lo que en su mente acontece.
Es uno de esos alumnos catalogados como especiales. De los que incomodan y exigen. Interpelan y retan por exigir del profesor versatilidad e ingenio. Uno de esos pupilos que obligan a la prueba del algodón del docente vocacionado.
Varias son las opciones disponibles ante tamaño dilema: o le enchufo al pc inyectándole innovación educativa tecnológica por vía intra-pupilosa o le integró con el resto de sus "compas " a extensas de que les suelte alguna lindeza fruto de su pródiga oratoria o se le vaya en efusividades alguna extremidad superior a la búsqueda de superficies femeninas apetecibles con la consabida queja de progenitores y demás familia.
Pero al margen de aprietos propios del noble arte de enseñar Jesús ha sido un hallazgo para todos: pontifica con sus reflexiones aportando un punto de vista insólito sobre todos los aspectos que conforman su entorno. La mayoría de las veces parece más cuerdo que cualquiera de los mortales que pululamos a su alrededor.

.- Marta...¿tu crees que encontraré alguna mujer que me convenga?
.- Y yo que se hijo. Ya puedes buscar bien. Pero eres muy joven no te compliques.

Le tira una rubia de la clase. Jovencita voluptuosa de grandes ojos e inmenso corazón a la que prodigaba fogosas miradas y según me confiesa protagoniza sus sueños adolescentes. No he querido entrar en detalles. Un amor imposible sin más. O al menos así lo percibe él tras haberle confesado sus sentimientos a la doncella y haber recibido sus desdenes.

.- Ya me dice mi madre que no me fíe.
.- Tu haz caso a tu madre que te quiere bien.
.- ¡Qué grande que eres profe!

Tu si que eres grande Jesus: con esa manida Virgen del Camino que con unción acaricias cuando abres la cartera, como que te la regaló tu abuela. Has conseguido que todos aprendamos el himno del equipo de tu alma: el "Aleti de Madrid, que disfrutáramos de tu memorable actuación en el homenaje a Prada en el que te sentiste tan orgulloso porque no se te cayó la botella de vino, el único alumno que perseveró en los ensayos de teatro, el primero que compró el regalo del amigo invisible y que rellenó el cuestionario examen de la visita a San Isidoro.
Y detrás de ti esa madre abnegada que te ha querido desde el principio con tu singularidad. La misma que te hace grande y magnífico.

Nunca olvidaré tu grito de guerra al comenzar nuestra clase:miércoles y viernes.

.- ¡El amor de una madre es más grande que el estadio Vicente Calderoooooooon!

¡Pues claro que si querido alumno! ¡ Viéndote lo comprobamos todos!

No podrás ir a la escuela de fútbol como querías. Aquí no hay de eso. Pero estoy segura de que serás un magnífico jardinero.

Te primero ser fiel al " Aleti "y olvidarme del Real Madrid.

Lastima no verte el próximo año. Hubiera seguido aprendiendo de fútbol.

¡¡¡¡Aúpa Aleti!!!

¡Aupa Jesús!