jueves, 27 de diciembre de 2012

LOS SANTOS INOCENTES...DESCANSEN EN PAZ


Supone una tradición celebrar en casa el día de los Santos Inocentes gastando bromas a los amigos. Pero la verdad, a la vista de estos datos se le quitan a una las ganas de todo.

Es una verdadera tragedia   Un total de 118.359 abortos se practicaron en el año 2011 en España.

2011 fue el primer año completo con la Ley del Aborto aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero operativa, ya que la reforma socialista, que permite la interrupción del embarazo libremente dentro de las 14 primeras semanas y que sustituye los plazos por los antiguos supuestos de la ley de 1985, entró en vigor el 5 de julio de 2010. 

 A continuación, en el artículo de Juan Manuel de Prada, una valoración humana de este genocidio silencioso

Vidas al desagüe




FORZABAN los partos inyectando a las embarazadas sustancias químicas que provocaban fortísimas contracciones en el útero; a los fetos de siete u ocho meses, les inyectaban calmantes para evitar que pataleasen y luego, apenas asomaban la cabeza, los decapitaban, o les introducían un catéter por la región occipital que les succionaba el cerebro. Para desprenderse de sus cadáveres, los introducían en una máquina trituradora que los reducía a papilla orgánica y los arrojaban al desagüe. La truculencia de los métodos empleados en esos mataderos barceloneses que, misteriosamente, la prensa insiste en llamar «clínicas» ha servido para que, siquiera durante unas horas o días, la opinión pública se estremezca de horror. Por supuesto, se trata de un estremecimiento hipócrita, el repeluzno momentáneo del monstruo que no soporta contemplar su monstruosidad reflejada en un espejo; pero basta dar la espalda al espejo para que el monstruo pueda seguir viviendo plácidamente. En apenas unos días, nuestra memoria selectiva habrá borrado la reminiscencia de tanto horror; y se seguirá abortando a mansalva, con idénticos o parecidos métodos, ante la indiferencia de los monstruos.

A las tropas americanas y británicas que, en su avance hacia Berlín, iban liberando los campos de concentración donde se hacinaban espectros de hombres no les espantaba tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cuerpos sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: mucho más horrendo que el crimen de esos matarifes que trituran fetos de siete u ocho meses y arrojan sus restos al desagüe es la connivencia silenciosa de una sociedad que vuelve la espalda ante tanta bestialidad, que ya no dispone de resortes morales para sublevarse contra semejante forma de muerte industrial, que finge que no le incumbe, que incluso formula justificaciones rocambolescas que la amparen. Y que, en el colmo de la vileza, urde simulacros compasivos que traigan placidez a su existencia de monstruos: quienes se encogen de hombros ante esta nueva forma de muerte industrial suelen ser los mismos que se erigen en paladines de los derechos de los animales, los mismos que se muestran atribulados ante las consecuencias del cambio climático, los mismos que se rasgan las vestiduras cuando se enteran de que en Guantánamo se dispensa a los reclusos un trato vejatorio.

Escribíamos el otro día que nuestra época había dejado de ser humana. Tal vez este proceso de deshumanización no sea irreversible; tal vez las generaciones que nos sucedan vuelvan a contemplarse en un espejo y reúnan el valor suficiente para renegar del monstruo que les hemos cedido en herencia. Tal vez esas generaciones futuras quieran saber cómo eran sus antepasados; y entonces se desplegará ante sus ojos el espectáculo dantesco del aborto, los millones de vidas que fueron trituradas y arrojadas al desagüe cuando ni siquiera podían defenderse. Pero no les espantará tanto ese cómputo innumerable como la impiedad de aquellos antepasados que consintieron tanta bestialidad. Y todavía les espantará más saber que aquellos mismos hombres que habían renegado de su humanidad maquinaron coartadas que les permitieran sobrellevar una vida plácida mientras la trituradora se atoraba, incapaz de deglutir tanta vida reducida a papilla. Les espantará hasta la náusea saber que mientras las trituradoras de la muerte industrial trabajaban a destajo sus antepasados lloriqueaban farisaicamente recordando a las víctimas de tal o cual guerra pretérita, organizaban telemaratones solidarios, participaban muy orgullosamente en manifestaciones contra el cambio climático: simulacros de fingida humanidad en una época que había dejado de ser humana.

A esas generaciones futuras sólo les restará un consuelo: saber que, mientras sus antepasados renegaban de su condición humana, había un Dios que abrazaba amorosamente tanta vida arrojada al desagüe.

www.juanmanueldeprada.com



miércoles, 26 de diciembre de 2012

CELEBRAD LA VIDA ¡SIEMPRE!



No se qué decir, ni por dónde empezar. Quisiera tener el don de la palabra para poder expresar el aluvión de sentimientos y emociones que me han embargado estos días. Puedo decir sin temor a equivocarme que se encontrarán entre los más felices de mi vida. Y todo eso lo habéis hecho posible vosotros. He podido mascar vuestro cariño. ¡Dios!¡cómo os voy a echar de menos!.

Llegué de Medina expectante. Nunca encontraré la frescura de los chicos de pueblo - me decía -. Seguro que en el Núñez son más estirados. Me va a costar. 
Y me encontré con vosotros. 
La interacción ha sido maravillosa ¡cómo nos hemos entendido!¿verdad?
. Y no voy a hablar de vuestros regalos. Me habéis abrumado. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?. Sólo quereros, y bien sabe Dios que lo he intentado y a tenor de los visto lo he conseguido. Pero no me ha resultado difícil. ¡Me lo habéis puesto tan fácil!

Quiero deciros que cada uno de vosotros: TODOS ocuparéis un lugar en mi corazón. Estoy esperanzada de todo lo que he visto en las Aulas. Debajo de ese tinte de inaccesibilidad e indiferencia se esconden corazones delicados, sentimientos nobles, creatividad, ganas de cambiar las cosas, ansia de Dios.
Me llevo vuestras historias, vuestras aspiraciones, vuestras inquietudes, desasosiegos, temores, pesares, agobios. Quiero pedirle a Dios que os ayude a crecer como personas y que cuide de vosotros. Sois proyectos apasionantes. Cada uno de vosotros ha sido diseñado por el Creador con mimo y esmero ¡y vaya si le han salido bien los diseños!. No renunciéis a vuestros sueños como yo tampoco renunciaré a pedirle a Dios cada día que os ayude a alcanzarlos

Uno de los últimos días una de mis alumnas de segundo - a quien llevo especialemente tatuada en el corazón - me dijo: ¿Quién va a hablarnos de Dios ahora?.. Mirándole a los ojosque son pura dulzura y belleza le dije: ¡¡A ti no te hace falta!!. Mirarte es una prueba irrefutable de que Dios existe.

Hasta siempre chic@s. Mi mejor legado es dejaros la amistad con el amigo que nunca falla. Recordad nuestra frase del último día: "Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús en el Evangelio, encuentra a Jesús en el necesitado". La frase es de Benedicto XVI y la publicó en twitter. Como bien decíais ¡qué moderno!.

Y recordad que cada uno de los días de vuestra vida debe ser una fiesta en la que Dios puede ser el invitado principal si le dejáis entrar.Con el será más fácil celebrar la vida. Os dejo el vídeo de esa canción que tanto nos gustó en clase ¿os acordáis?. ¡Celebra la vida!. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

PREGUNTAS...¿AL VIENTO?


La entrada de hoy pretende ser un desahogo compartido. Una lluvia de ideas para soltar lo que desborda y lanzar preguntas...¿al viento?.
.- ¿Por qué te odian tanto algunos?
.- ¿Por qué se niegan a ver lo que es tan evidente?
.- ¿Por qué me desasosiegan tanto algunas personas?
.- ¿Por qué no me saluda ese compañero progre por los pasillos?
.- ¿Por qué me cuesta tanto escucharte a veces?
.- ¿Por qué me centro en lo accesorio cuando debería entregarme a lo esencial?
.- ¿Por qué me afecta tanto que se vaya?
.- ¿Por que ese miedo a lo desconocido?
.- ¿Por qué me cuesta tanto mirar hacia atrás?
.- ¿Por qué no soy capaz de ir ligera de equipaje?
.- ¿Por qué tengo tan mala memoria?
.- ¿Por qué soy tan vulnerable?
.- ¿Por qué cuando debo reir lloro a veces?
.- ¿Por que me cuesta tanto amar a veces?
.- ¿Por qué defraudamos tanto los seres humanos?
.- ¿Por qué Señor sigo buscándote en las alturas?