domingo, 25 de noviembre de 2012

DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS



No me extraña que te gustasen tanto los niños. Como madre día tras día no dejan de asombrarme y fascinarme.

Al término de la misa se acercó muy preocupada.

¡Ha pasado algo muy gordo mamá!

(¿Qúé habrán roto ahora?)

He comulgado y con todos los microbios que tengo en el cuerpo seguro que he contagiado a Jesús.

(Ayer estuvo con fiebre y acaba de pasar anginas)

¡Mi niña! Jesús estará encantado con  tus microbios.

Y pensé en muchas almas repletas de microbios y podredumbre. Han albergado al Señor y siguen siendo cobijo para un Jesús anonadado que se ha querido quedar en un simple trozo de pan para darnos la vida eterna exponiéndose a habitar a veces en sitios sucios e incómodos. Asume el riesgo. El amor lleva a hacer locuras y Jesús es un experto en este tema. Ahí está la locura de la cruz.¡Cosas de Dios!




Dios mío dame la fe e inocencia de esta niña para ser digna de cobijarte en mi corazón.


jueves, 22 de noviembre de 2012

La mula, el buey y las ganas de marear la perdiz

La mula, el buey… ¿y qué pasa con Dios?

la-mula-el-buey-y-el-niño



Estos días anda el personal revolucionado con  las declaraciones del Papa en torno a la inclusión o no del buey y la mula en el Belén. ¡Cuestión de estado sin duda alguna!

Los alumnos también se preguntan sobre la cuestión. 

He encontrado un artículo bastante esclarecedor. Os lo incluyo para que juzguéis por vosotros mismos.

¿Hay que suprimirlos del BELÉN? ¿Quién ha dicho eso? ¿El Papa? ¡No! ¡Por supuesto que no! El Papa, como en otros temas, simplemente nos recuerda la centralidad de las cosas y, luego, la tradición o la piedad popu…lar va añadiendo aquellos elementos que adornan, enriquecen,  potencian y magnifican el Misterio de amor que es el Belén.
Quedarse en algo tan secundario como “el buey o la mula” ante la edición del Libro de la Infancia de Jesús es no ir al fondo del mismo. A Benedicto XVI le interesa el hecho histórico y central en nuestra fe: Dios se ha hecho hombre.
Interpretar de otra manera las palabras, el pensamiento o las letras de Benedicto XVI es no querer asomarse a la íntegra lectura de un libro escrito por uno de los intelectuales mayores de nuestro tiempo que, además, es Papa.
Estoy seguro, que Benedicto XVI seguirá poniendo en su belén particular el buey, la mula, los ángeles, los pastores, el molino, la lavandera y todo lo que haga falta.
Lo que está claro es que, en mi belén parroquial, procuraré no instalar a tanto borrego  que con tan mala saña se queda en lo superficial sin haber leído del libro del Papa…ni una sola página.
Mientras unos hablan del buey y de la mula, otros nos preparamos para lo más importante: colocar en el centro al REY DE REYES. ¡CRISTO!
Cuántos de los que hoy ponen el grito en el cielo (especialmente alguna prensa escrita, radiofónica o televisiva) serán luego los primeros en machacarnos que, por Navidad…¡FUERA EL BELÉN! Y, entonces, el buey, la mula y todo lo demás…les sobrará. Así de claro.
¡Ver para creer! ¡Poner a Dios, junto a la mula y el buey, al mismo nivel!

Javier Leoz
Delegado de Religiosidad Popular Pamplona

domingo, 4 de noviembre de 2012

Mi párroco se va a jubilar


.- Mamá, un sacerdote nunca se va del todo. Para ellos la Iglesia es como su familia. No te preocupes porque no se va a ir.

De esta manera me consolaba Rebeca., mi pequeña de 7 años al regresar de misa hoy.

Ciertamente estaba impactada. Mi párroco acababa de anunciar en la misa dominical que no iba a recoger las intenciones para las misas del próximo año. "Me voy a jubilar""Así que será el que venga detrás de mi el que haga esa labor".

En ese momento sentí una especie de vértigo. Todos los acontecimientos que me unen a la vida de D. Garcilaso pasaron por mi mente. Desde los años de preparación para catequeís de confirmación, la propia recepción del sacramento, los años en la Legión de María, el Grupo de jóvenes Rua Nova, las colonias en Corporales, los trabajos del Sínodo Diocesano, los ejercicios espirituales, retiros, horas en el confesionario, la boda de mi hermano Leo, el día de mi boda, el cuadro de la Virgen que nos regaló y preside nuestro cuarto, años de alejamiento por mi parte al más puro estilo hijo pródigo en el que él seguía ahí trabajando día a día fiel, puntualmente y siempre a disposición de los suyos. Luego regresamos a la Parroquia, el bautizo de Rebeca, las bodas de oro de mis padres, la comunión de Cecilia, las misas dominicales viendo platear sus sienes pero siempre fiel. Un cura recio, fiel, siempre ahí. Trabajador inftigable, emprendedor incansable (su Obra de las Vocaciones, las Peregrinaciones a la Virgen del Camino que luego se extendieron al Arciprestazgo, su viejo sueño de conseguir un retablo para la Parroquia y las interminables obras en favor de los más pobres sin que la mano izquierda se enterara de lo que hacía la derecha)

D. Garcilaso ¿sabe? siempre le he comparado con el protagonista de una canción: aquel hombre un tanto distante de puro discreto. Su compañera se quejaba de su distancia, de su imperturbabilidad. Pero misteriosamente ella todas las primaveras recibía unos versos y un ramito de violetas. Yo se que usted escribe versos a Dios para hablarle de los suyos, que sus oraciones son auténticos ramitos de violetas en los que todos estos años ha rezado por mi y los míos. Me doy cuenta de la suerte que es haberle disfrutado como párroco a sabiendas de que lo más hermoso que Dios nos ha regalado en usted ha sido precisamente lo que no vemos pero si sentimos. Que detrás de su aparente seriedad se esconde un corazón cálido que sabe amar como una madre a los suyos: gracias por velar, por rezar, por ayudarme a  estar cerca del Señor. Gracias por enseñarme el camino al cielo. Gracias por ser mi guía. Me ha dado mucho más de lo que sospecha. Ha sido un auténtico padre espiritual para mí.

Y ahora ha llegado sl ansiado descanso ¡se lo merece!

¿Sabe una cosa?. Le queremos de verdad aunque a veces no hayamos sabido demostrárselo como debíamos.

Agradecida

Marta

PD. Por cierto, esto queda entre usted y yo, ya se que nunca le han gustado demasiado las grandes ostentaciones en público. De todos modos no me importaría demasiado que se supiera. Las buenas noticias hay que divulgarlas ¿y no es una buena noticia saber que la Iglesia tiene la suerte de contar con curas como usted?