domingo, 23 de noviembre de 2014

PORQUE CADA VIDA IMPORTA


        
                    



        
                    



No se si éramos 60.000 como dicen algunos o 1.400.000 como dicen otros. No conozco a qué casta política pertenecía el que caminaba a mi lado enarbolando la bandera si roja, amarilla, azul verde o rosa. Tampoco me importa si entre los manifestantes estaban la botella o la lata de cerveza. Desconozco el número de minutos que los informativos dedicaron a ensalzar o ridiculizar esta marcha por la vida. Francamente me importa bastante poco. Asumo que es una cruzada complicada, un desatino que atinará en la diana, es sólo cuestión de tiempo. El tiempo en que vaya calando el mensaje hasta dejar poso, los sedimentos que sean el sustrato de un radical cambio que genere un valor erradicando falsos derechos para convertirlos en deberes, en urgentes necesidades que nos muevan a proteger lo más esencial del ser humano: su vida. La vida del ser gestante. El más indefenso de los estadios por el que el hombre y la mujer atraviesan. La pena es que el que está en el útero no vota y eso le convierte en poco interesante. Francamente ¿a quién le importa la vida del que no dice nada, no se opone a nada, no reivindica nada porque vive en un silencio que sólo puede ser roto por la vida que se abre paso o por la muerte que cercena su futuro?. 
22 de Noviembre. Allí estábamos este grupo de León: heterogéneo pero coexionado. Un grupo de personas aparentemente muy distintas pero unidas no por afinidades políticas sino por un principio irrenunciable: el valor supremo de la vida humana.
 Juntos caminamos, reivindicamos y clamamos SI A La VIDA
Éramos cientos de miles de personas que abarrotábamos Colón clamando un cambio radical, una nueva orientación. No era sólo decirle no al aborto no. Queríamos  pedir que de una vez se instale una pedagogía de la Cultura de la Vida – palabras del manifiesto que Benigno Blanco leyó con evidentes signos de emoción contenida- que reconozca y valore la dignidad del ser humano desde el momento de la fecundación hasta la muerte natural, y que enmarque la sexualidad humana en un ámbito de amor, respeto, responsabilidad y apertura a la vida.
Y clamábamos como siempre por el apoyo a la mujer embarazada, para que ninguna mujer se vea abocada al aborto por carecer de información y alternativas viables para afrontar los problemas que están en la base de la decisión de abortar. Ellas necesitan  ayuda y  apoyo para también superar las consecuencias de un aborto donde la mujer también es una víctima más. Fue especialmente impactante el testimonio de una serie de mujeres que se vieron abocadas a abortar porque alguien –quizá todos  – las dejamos solas.
El acto finalizó con una suelta de globos por los cientos de miles de niños que cada año no ven la luz porque alguien dice que su vida no importa.
No sabemos si nos harán caso: si algún oído se hará eco de nuestros anhelos o cuando serán atendidas nuestras plegarias. Lo que sí es evidente es que en marzo, tal y como nos convocaron volveremos a Madrid como no podría ser de otra manera
Se lo he contado a mis amigos. La mayoría no lo entiende. Puedo entender su incomprensión ya que ni yo misma comprendo cómo puedo tener ese radical convencimiento de estar haciendo lo correcto. Contribuyendo a algo que es arrollador porque el mismo sentido común lo analiza y sopesa como algo que pertenece al más elemental derecho natural. Es horrible que el ser humano legisle contra el propio ser humano, que los contenedores de basura se llenen de restos humanos que los propios trabajadores de los abortorios no puedan mirar por el horror de contemplarlos, que los fallidos padres clandestinos digan que con sus hijos pueden hacer lo que quieran, que los niños con síndrome de down se vean sometidos a un control de calidad que les suprime, que las madres tengan que eliminar a sus hijos porque “les fastidian la vida”, que las citas de las clínicas de muerte se dilaten porque la recaudación será mayor porque el feto es más grande y genera más “pasta” y que un médico que presume haber arreglado 70.000 problemas se vanaglorie en la tele por haber sido un mesías que ha salvado a todas esas mujeres. ¡Qué locura!. Yo no quiero vivir en un mundo así donde hasta los más jóvenes enarbolan como derecho el delito de eliminar a uno de su misma especie.
Seguiré luchando para cambiar eso por mucho que algunos me llamen “feminazi”. El problema lo tienen ellos cuando reaccionan con insultos donde tendrían que usar argumentos.
Es la ventaja de escribir. Aporta una serenidad que la inmediatez de la palabra impide. Sobre todo cuando la sangre que  recorre las venas es de la que alcanza temperatura de ebullición con relativa facilidad

lunes, 10 de noviembre de 2014

UNA MIRADA AL VERDADERO MUNDO. LOS ALUMNOS OPINAN


MARI PEPA CON EL GRUPO DE ALUMNOS DE BACHILLERATO
ALUMNOS DE 1º BACHILLERATO DEL IES ANTONIO GARCÍA BELLIDO

El pasado martes me llevé una agradable sorpresa. Nos visitó una misionera llamada Mari Pepa que realizó su gran obra sobre todo en Malawi. Yo ya sabía una semana antes de su visita, que iba a venir, pero en el momento en el que la vi me sorprendió mucho porque no la imaginaba así. Según apareció por la puerta nos dedicó una sonrisa, eso ya dice mucho de ella y no sólo eso, se mostró muy cercana con nosotros aunque fue la primera persona que nos había visto.

Se notaba que ella estaba encantada con su ayuda a otra personas, me fijé mucho en las expresiones de la cara. Cada vez que hablaba de toda esa gente de Malawi, los valores que había en ella, su amabilidad y generosidad, que te ofrecían todo lo que tenían y eso que era una desconocida...

Se le iluminaban los ojos cada vez que hablaba sobre eso y mostraba una sonrisa en su rostro que reflejaba lo satisfecha que estaba con ella misma y con el amor que le mostraban los malawies.
Todo lo contaba con una ternura que cautivaba cualquiera, hasta el más distraído, aunque lo veo difícil que lo hubiera porque era imposible no estar atento en presencia de Mari Pepa.
También presté atención a todo lo que nos contó de esas tierras, África, donde todo es muy diferente a lo que conocemos en España. También pasó penurias, como todo el mundo, pero pudo salir adelante porque sabía que no estaba sola y que toda la Iglesia apoyaba esas ayudas que ofrecen los misioneros y una cosa más importante aún, sabía que Dios estaba ahí.
Con todo esto quiero decir que me encantó su visita y que me gustaría volver a encontrarme con ella y que me contase muchas cosas más de todas sus increíbles experiencia.
Gracias por tu visita Mari Pepa

Elisabeth González 1º Bach B

Gracias también a ti Elizabeth por haber demostrado tanta sensibilidad en esta crónica de lo que escuchaste y vivist

EL VERDADERO MUNDO: UNA MIRADA A MALAWI


Estos días Malawi ha ocupado las mentes y corazones de los alumnos de "Reli" del IES Antonio García Bellido.
De la mano de la Hermana Maria Josefa Lara o Mari Pepa -como ella nos ruega encarecidamente que la llamemos - hemos recorrido Malawi, un país situado al sureste de África que ostenta el título de ser uno de los menos desarrollados del continente a la par que uno de los más densamente poblados. Tiene un bajo índice de vida y una alta tasa de mortalidad infantil
Malawi es un vocablo africano que traducido al castellano significa llamaradas. Su nombre es también el del lago que recorre este país ocupando casi una sexta parte del mismo. Este lago ostenta el título de ser el más largo de África.
Gracias a esta Carmelina Misionera -de la familia carmelita fundada por el Beato Francisco Palau- hemos conocido la belleza del paisaje y las gentes de este país africano - los bantús - tan castigado por el hambre, la pobreza y el SIDA.
Mari Pepa estuvo con todos los grupos de ESO y Bachillerato de Religión Católica. Con una estupenda presentación que ella misma elaboró iba desgranando sus historias mientras los alumnos la escuchaban con un silencio inusitado. Mirando sus ojos era fácil describir la fascinación que las palabras de Mari Pepa ejercían sobre ellos
Momento especial sin duda el que vivieron cuando la hermana recitó el Padrenuestro en una de las principales lenguas indígenas del país: el chichewa.
Sus manos ágiles, recias y fuertes danzaban conforme avanzaban las explicaciones dibujando las historias y reviviendo los episodios de aquellas gentes. Manos expresivas, firmes, que asistieron partos, sanaron heridas, resarcieron tristezas, aliviaron corazones, inyectaron vida, devolvieron sueños.
Gracias a ella viajamos al mundo del subdesarrollo y la miseria, pero también al de la veracidad de los amigos que lo son de verdad.
Su aspecto elegante casi cosmopolita contrastaba con la sencillez del sencillo crucifjo de madera y factura genuinamente africana, que pendía de su cuello. Se adivinaba: Aquí radica mi fuerza. Sin Él nada es posible.



"Un muchacho africano que volvió con nosotros al mundo desarrollado no podía explicarse cómo era posible que hubiéramos renunciado a nuestro civilizado mundo por irnos con ellos".

 Dejar el cielo por el infierno -pensarían .- ¿pero acaso puede ser un infierno un sitio donde la gente sonríe tanto a pesar de tener tan poco?

La historia se repite: la curva de la sonrisa es inversamente proporcional al grado de desarrollo.
Ellos en su miseria saben compartir y ser agradecidos. A nosotros nos cuesta saludar al vecino de escalera.

Mari Pepa y yo nos conocimos casi por casualidad y cuando la escuché hablar sobre la trata de personas -tema en el que tiene una larga experiencia por su colaboración a través de la Organización de religiosos y religiosas  Talita Kumi - supe que tenía ante mi a una de esas personas que no se pueden dejar marchar sin haber escuchado antes de una manera plena. Luego descubrí que también había sido misionera y que había viajado por muchos países.

Será dificil olvidar esa sensación de plenitud que experimentamos. Será difícil también olvidar el final de su intervención cuando sus ojos y su mente parecían volver a aquellos lugares remotos tan lejanos y distintos poblados por gentes de piel oscura:"Mil vidas que tuviera mil vidas que las gastaría en África"

Esta profesión es lo que tiene. Permite tener una vida cuajada de intensos momentos, repleta de experiencia y vivencias que oxigenan el alma ¡y de qué manera!