No querrás ser mi novia, ¿verdad?
Había pasado la noche a la intemperie. Permanecía tirado en medio de la vía pública (esa fue la expresión que usó). Enfundado en una manta raída, con algún que otro agujero producido por quemaduras de cigarro. Era un hombre de unos 65 años. Protegía sus manos con unos guantes negros marca Insulate y su cabeza se refugiaba en un gorro de lana pardo. A su alrededor yacían inertes un paquete de tabaco vacío, un plástico, un vaso con restos de líquido revenido y algunos chorretes de bebida reseca. Su nombre es Juan Carlos.
Nos acercamos para ofrecerle un café con un trozo de bizcocho. Rehusó el azúcar. “No es bueno para la diabetes”. Nos dijo. Apenas , aterido por el frío, era capaz de probar bocado. Tuve que dárselo en pequeñas porciones a la boca. Le preguntamos por su historia. Venía andando desde La Haya, a la donde había acudido para pedir justicia. “Han secuestrado y violado a mi mujer”. “El guarda de seguridad no me ha dejado pasar”. “Me han dado ganas de darle dos hostias” “Bueno, piense que a lo mejor le ha visto vestido de esta manera y ha pensado que era una persona peligrosa” “No puede estar tirado en medio de la calle, no puede estar tirado como si fuera un trasto viejo o un objeto inservible, usted es un ser humano, una persona” “¿Quiere que le traiga una bolsa?” Subí a casa y primero saqué una bolsa de Ikea azul, pero me pareció poco digno para meter la ropa de una persona. Mi madre siempre dice que no debes darle a un pobre lo que no te sirve. Rebusqué en el canapé y logré encontrar una bolsa negra de deporte. Limpié con una toallita unas manchas de humedad. Bajé de nuevo. El hombre se resistía a levantarse con la indolencia del que poco le importa. Es que no tengo ganas. Tengo mucho sueño. Reparé de nuevo en la caja de tabaco vacía y se me ocurrió proponerle una negociación. Vamos a hacer una cosa Juan Carlos. Yo le compro un paquete de tabaco que no he comprado en mi vida y usted se levanta y buscamos un sitio. Esto es un pacto ¿eh?¿me lo prometes?. Y nos dimos la mano. Calor y Café puede ser un buen lugar.
~ Hace mucho que no duermo en un techo cubierto.
Regresé a casa. Llamé a “Calor y café”. No cogían el teléfono. Llamé a Félix Llorente. Me comentó que en el comedor social que regenta la Asociación Leonesa de Caridad que él dirige, están desbordados. Que no recogen a personas. Que ese servicio quizás lo puedan hacer en “el Hogar del transeúnte”. Me habló también de “Calor y Café”. Llamé al hogar del transeúnte, pero tampoco estaba abierto. Llamé la presidenta de Cáritas pero en ese momento tampoco me cogió el teléfono. Regresé de nuevo y volví a mirar a los Juan Carlos apenas se había cambiado de posición.
~ Me ha venido muy bien el café que me has traído
~ De dónde eres Juan Carlos
~ Soy de Zamora.
~ y cómo sabes que tu mujer está sufriendo ese problema
~ Pues porque hablo con su hermana en Madrid
.- Aparecían provincias y provincias solapadas unas con otras idas y venidas imágenes mezclados en su cabeza de recuerdos pasados. Salpicones de vida desvaídos y deshilachados. Agujereados por el tiempo como la parking raída que le protegía del frío.
Fui al Estanco Iñaki, al que habitualmente acudo a recoger paquetes, y le compré una cajetilla de Winston filtro largo, - Un eslogan que decía fumar produce infertilidad - y un mechero rojo, que es el color de la vida. Regresé de nuevo a su lado. Juan Carlos abrió los ojos. Apenas dos minúsculas gotitas en medio de un océano de una de la barba semicana y muy espesa.
~ Aquí está tu paquete de cigarros. Esto va contra mis principios ¿eh? porque estoy fomentando un vicio no me gusta comprar el tabaco ni siquiera mis hijas.
~ Venga. Le di la mano.
Con algo de esfuerzo conseguí que se levantara.
~ Oye, tú no querrás ser mi novia.
~ Honbre Juan Carlos es que yo ya tengo uno.
Entonces al coger el mechero se fijó en la marca.
~ Anda es un clipper
~ Hombre, para un hombre de categoría un mechero de categoría. Venga vamos a recoger la ropa.
El fuerte olor que desprendían las marchas de excremento que estaban adheridas a la manta me sobrecogió la pituitaria.
Doblamos cuidadosamente de la manta para que de paso se esfumara ese olor nauseabundo. Doblamos también el pijama negro, o el chándal. No sé muy bien lo que era. Finalmente conseguimos que también entrara el cojín. Mira, a juego con el mechero. Esto no va a caber. Pero conseguimos meterlo todo en la bolsa negra, con dos asas largas en forma de morcilla leonesa .
Se me olvidó decir que también había llamado a la policía.
~ Hola, buenas. Hay un hombre tirado en la vía pública.
~ Sé que estuvieron esta mañana. Pero el hombre sigue allí. Ya se que se resiste a cualquier tipo de ayuda , pero no le vamos a dejar tirar ningún ser humano puede estar en medio de la acera.
~ Huy no saben los casos que hay.
~ Ya, bueno. Si quieres me lo llevo a mi casa pero claro y necesito saber si puedo.
~ No podemos proporcionarle datos. Forman parte de su privacidad, pero no le aconsejamos que haga ese tipo de acciones.
~ De acuerdo y qué hacemos ¿le dejamos tirado en medio de la calle?
~ Una patrulla se pasarán un rato por allí.
Cumplieron su promesa. Cuando estábamos ya levantados en la calle llegó una patrulla de policía local. Un hombre y una mujer comenzaron a pedirle datos. Su DNI lo recordaba aunque no lo tenía encima. Decía que se lo habían robado. Minutos antes me había dicho que sí lo llevaba.
~ ¿ De dónde es usted?
~ De Zamora
~ Y ¿no será de los de puente Castro?.
Lo dijeron tras haber encontrado su nombre, Juan Carlos, pero no recuerdo su apellido.
~ Usted vivía con un hermano o con un padre. ¿Por qué no vuelve con el? El hombre sonrió con incertidumbre,
~ Bueno Juan Carlos ya te dejo en buenas manos. La policía se preocupa de ti.
Me miró con ojos escépticos. Hacía un rato me había dicho que la policía le había hechado de otro sitio.
Me despedí recordando aquellas palabras. “Tuve hambre y me disteis de comer”.
Por la noche llamé a mi madre para quedar con ella para desayunar el domingo. Le conté la historia de Juan Carlos. A su lado estaba, en la cocina, mi hermano.
.- Mira, Jorge. Ya sabes. Tu hermana, siempre ayudando a los pobres, ha conocido a uno que le ha dicho que si quería ser su novia.

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